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420: el mejor restaurante de la plaza de la Ciudad Vieja

Dan Špaňhel Chequia Actualizado Sin comentarios

Cuanto más viajo, más me convenzo de una regla: en las zonas turísticas más concurridas hay que andarse con mucho cuidado al elegir restaurante - ahí suelen mandar los locales que apuestan por el beneficio rápido a costa de quien pasa por delante una vez y no vuelve jamás.

Por eso me alegra doblemente que, en pleno corazón de Praga, en una dirección donde uno esperaría antes una trampa para turistas que una experiencia agradable, lleve ya dos años funcionando un restaurante que se lo plantea de una manera completamente distinta.

Ese local valiente es el restaurante 420; en la plaza de la Ciudad Vieja ofrece platos de verdad, con una relación calidad-precio excelente para lo que hay alrededor, postres inolvidables, un entorno precioso y un servicio impecable.

Restaurante 420, aperitivo de la casa: salchichón checo con rábano picante frito, pimienta y sal, mantequilla con levístico, sopa, panecillos y tortas saladas de chicharrones.
Restaurante 420, aperitivo de la casa: salchichón checo con rábano picante frito, pimienta y sal, mantequilla con levístico, sopa, panecillos y tortas saladas de chicharrones.

Por qué visitar el restaurante 420

El restaurante 420 se centra en la cocina checa elaborada con ingredientes de calidad. Detrás del proyecto está Radek Kašpárek, chef de sobra conocido, cuyo restaurante Field tiene una de las dos estrellas Michelin de la República Checa. Al frente de la cocina está Marek Kominek y de los postres, de un refinamiento increíble, se encarga Kateřina Brodnianska.

Restaurante 420, carta, entrante: gamo picante (490 CZK/19,60 EUR). Lomo de gamo marinado en enebro, hecho a fuego abierto y servido con salsa chimichurri, brócoli silvestre encurtido, setas encurtidas con apio ahumado, crumble de cebada perlada y salsa especiada de ciruela.
Restaurante 420, carta, entrante: gamo picante (490 CZK/19,60 EUR). Lomo de gamo marinado en enebro, hecho a fuego abierto y servido con salsa chimichurri, brócoli silvestre encurtido, setas encurtidas con apio ahumado, crumble de cebada perlada y salsa especiada de ciruela.
Restaurante 420, carta, plato principal: carne deshilachada con salsa Albufera (760 CZK/30,40 EUR). Paletilla de vacuno confitada con tuétano asado, aronia, mostaza y salsa Albufera. De acompañamiento se sirve una ensalada de portobello a la parrilla, emulsión de queso, setas encurtidas con perejil y cebolla roja.
Restaurante 420, carta, plato principal: carne deshilachada con salsa Albufera (760 CZK/30,40 EUR). Paletilla de vacuno confitada con tuétano asado, aronia, mostaza y salsa Albufera. De acompañamiento se sirve una ensalada de portobello a la parrilla, emulsión de queso, setas encurtidas con perejil y cebolla roja.

De los restaurantes con estrella Michelin se conservan los sabores intensos y concentrados, pero las raciones son generosas, el ambiente bastante más relajado y los niños son bienvenidos.

Restaurante 420, carta, postre: manzana y acedera (260 CZK/10,40 EUR). Crema ligera de nata agria con granita de acedera, aliño de lima, aceite de eneldo y gel de manzana granny smith. Se sirve con un cucurucho crujiente relleno de helado de máquina de eneldo.
Restaurante 420, carta, postre: manzana y acedera (260 CZK/10,40 EUR). Crema ligera de nata agria con granita de acedera, aliño de lima, aceite de eneldo y gel de manzana granny smith. Se sirve con un cucurucho crujiente relleno de helado de máquina de eneldo.

El propio aperitivo de la casa, un salchichón con rábano picante frito, pimienta y sal, ya deja intuir que no va a ser una experiencia corriente. Los checos conocen ese embutido como el fiambre barato de diario, algo parecido al chóped; aquí, en cambio, llega en una versión excepcional. Lo acompañan panecillos calientes y tortas saladas de chicharrones de la panadería de la casa. El comensal recibe además mantequilla con levístico y un cuenco pequeño de sopa. Si yo fuera un turista con ganas de probar la comida típica checa, ya estaría aplaudiendo. No sé por qué, pero los checos adoran los panecillos, y estos son posiblemente los mejores que he comido nunca.

Como entrante del menú del día elegí salvelino marinado con cebollino, remolacha encurtida y ensalada; es exactamente lo que esperas de un entrante así, ligero y fresco. El hígado de ternera a la parrilla, en cambio, llega con una potente salsa de cebolla y pimienta, y las patatas, cómo no, se fríen en sebo de vacuno.

El gamo marinado que figura como entrante de la carta se combina con brócoli silvestre y setas encurtidas, y se riega delante del comensal con una salsa especiada de ciruela. El plato principal de la carta, la carne deshilachada de paletilla de vacuno, es enorme, y la salsa con foie gras y trufa resulta muy potente. Las papilas gustativas agradecen también los trozos de tuétano y las bolitas de aronia.

Una cocina de verdad y con una mirada actual apenas necesita más comentarios; lo que a mí me pilló por sorpresa fue el trabajo extraordinario con los postres. Crear algo realmente inolvidable, algo que distinga a un restaurante de los demás, es muy difícil, y con el tiempo los locales acaban confundiéndose unos con otros en el recuerdo.

El restaurante 420 se distingue precisamente por sus postres, y lo hace con maestría; el canutillo relleno de nata al caramelo presentado como un puro es sencillamente genial, y los demás finales dulces no se quedan atrás.

Restaurante 420, carta, postre: puro de Katowice (260 CZK/10,40 EUR). Rurka de Katowice rellena de nata al caramelo, mermelada de arándanos silvestres y albahaca, granita de grosella negra, corteza de limón confitada, espuma de nata agria y helado de amapola blanca.
Restaurante 420, carta, postre: puro de Katowice (260 CZK/10,40 EUR). Rurka de Katowice rellena de nata al caramelo, mermelada de arándanos silvestres y albahaca, granita de grosella negra, corteza de limón confitada, espuma de nata agria y helado de amapola blanca.

Los espacios del restaurante 420

En el caso del restaurante 420, la comida es solo una pieza del puzle que compone la experiencia de la visita.

El 420 abrió sus puertas a finales de 2023 en una de las direcciones más prestigiosas de la República Checa, en la plaza de la Ciudad Vieja, justo enfrente del reloj astronómico de Praga. Intenta devolver a los lugareños a un sitio famoso por sus interminables multitudes de turistas y por sus locales de dudosa reputación, y demostrar que también en la plaza de la Ciudad Vieja se puede encontrar buena cocina checa.

Restaurante 420: el espacio principal del restaurante es un patio cubierto. Bajo el techo revolotean cientos de palomas.
Restaurante 420: el espacio principal del restaurante es un patio cubierto. Bajo el techo revolotean cientos de palomas.

El restaurante ocupa una casa histórica rehabilitada con sensibilidad. El patio cubierto donde comen los clientes es uno de los comedores de restaurante más bonitos que he visto nunca. La increíble transformación que ha vivido ese patio se entiende de golpe al ver una fotografía de su estado original.

Restaurante 420: la estatua de san Juan Nepomuceno, uno de los patronos checos, es uno de los elementos dominantes del interior del restaurante.
Restaurante 420: la estatua de san Juan Nepomuceno, uno de los patronos checos, es uno de los elementos dominantes del interior del restaurante.
Restaurante 420: a primera vista llaman la atención también las originales mesas de madera y resina epoxi.
Restaurante 420: a primera vista llaman la atención también las originales mesas de madera y resina epoxi.

El restaurante tiene también su propia panadería y su charcutería, las dos instaladas en los sótanos góticos originales.

Precisamente esos sótanos pueden ser una de las sorpresas de la visita al restaurante 420. Poca gente cae en la cuenta de que la planta baja de la casa estaba en origen mucho más abajo - la plaza de la Ciudad Vieja se ha ido elevando varios metros a lo largo de los siglos.

Restaurante 420: la panadería y la charcutería están en unos sótanos del siglo XIV.
Restaurante 420: la panadería y la charcutería están en unos sótanos del siglo XIV.

El menú del día del restaurante 420

De lunes a viernes, de 11:30 a 15:00, el restaurante sirve un menú del día que cambia cada semana. Aquí es donde los cocineros tienen seguramente más margen para jugar con los platos que los checos adoran.

¿Te apetece una salchicha al vino con chucrut frito? ¿Unos knedlíčky, esas bolitas de masa hervida, con carpa ahumada? ¿Un bizcocho de cerezas con helado de nata tostada? ¿Un knedlík relleno de mermelada de escaramujo?

Restaurante 420, menú del día, plato principal: hígado de ternera a la parrilla (395 CZK/15,80 EUR). Hígado de ternera a la parrilla con salsa de cebolla y pimienta, patatas fritas y ensalada de hojas verdes.
Restaurante 420, menú del día, plato principal: hígado de ternera a la parrilla (395 CZK/15,80 EUR). Hígado de ternera a la parrilla con salsa de cebolla y pimienta, patatas fritas y ensalada de hojas verdes.
Restaurante 420, menú del día, postre: ciruelas asadas (210 CZK/8,40 EUR). Ciruelas asadas caramelizadas con mousse de requesón, helado de amapola azul y crumble de mantequilla.
Restaurante 420, menú del día, postre: ciruelas asadas (210 CZK/8,40 EUR). Ciruelas asadas caramelizadas con mousse de requesón, helado de amapola azul y crumble de mantequilla.

Ese juego es justo lo que más me atrae. Muchos platos del menú del día los probaría solo por averiguar "cómo lo hacen".

El menú infantil del restaurante 420

Se agradece que el restaurante 420 piense también en los niños. Pueden disfrutar de un caldo de gallina con pasta de letras, de unos mini escalopes empanados con puré o con patatas fritas y compota, o de un plato de pasta.

Los platos infantiles están bien pensados, con la experiencia de unos cocineros que además son padres. Los lápices de colores y las láminas para colorear con la estética del restaurante son ya solo la guinda.

Restaurante 420, menú infantil: sopa de gallina con pasta de letras (125 CZK/5 EUR).
Restaurante 420, menú infantil: sopa de gallina con pasta de letras (125 CZK/5 EUR).
Restaurante 420, menú infantil: mini escalopes de pollo empanados con puré de patata y compota de melocotón (225 CZK/9 EUR).
Restaurante 420, menú infantil: mini escalopes de pollo empanados con puré de patata y compota de melocotón (225 CZK/9 EUR).

Los precios del restaurante 420

A primera vista, el 420 no es barato. La mayoría de los entrantes de la carta ronda los 450 CZK (18 EUR), los platos principales cuestan unos 760 CZK (30,40 EUR) y los postres salen por 260 CZK (10,40 EUR). Aun así, los precios son del todo razonables para lo que significa la plaza de la Ciudad Vieja, para el nivel de la cocina que se hace aquí, para el servicio impecable y para los preciosos espacios que ocupa el restaurante.

Y en el menú del día, con entrantes en torno a 280 CZK (11,20 EUR), platos principales sobre 390 CZK (15,60 EUR) y postres a unos 210 CZK (8,40 EUR), me parece incluso una oferta imbatible tratándose de la plaza de la Ciudad Vieja.

Restaurante 420: la cocina abierta por la que pasa el comensal al entrar en el restaurante.
Restaurante 420: la cocina abierta por la que pasa el comensal al entrar en el restaurante.

Al parecer, la clientela se reparte a partes iguales entre turistas y lugareños. También aquí se cumple que no se puede contentar a todo el mundo. A un checo puede costarle pagar cantidades a las que no está acostumbrado por algunos platos tradicionales del mediodía que conoce de sobra, aunque esos clásicos lleguen aquí en versión de lujo.

Las combinaciones de sabores de la carta también pueden resultar a veces demasiado inesperadas y pillarte a contrapié. A mí me pasó con el acompañamiento de la carne deshilachada: el portobello con emulsión de queso sencillamente no me dijo nada.

Pero esos casos son más bien la excepción.

Restaurante 420: la forma poco habitual de los cubiertos.
Restaurante 420: la forma poco habitual de los cubiertos.

Sobre el restaurante 420 se podría escribir mucho más.

Que "420" es el prefijo telefónico internacional de la República Checa y, a la vez, un término del argot que significa algo completamente distinto. Que las sombrillitas de papel que los clientes reciben con las copas de helado son una pequeña broma retro. Que la propia casa U Červené lišky, la Casa del Zorro Rojo, tiene una historia larga e interesante. Que, pese a la competencia brutal de la plaza de la Ciudad Vieja, el restaurante no contribuye en nada a la contaminación visual del lugar: en la plaza lo anuncia solo una discreta bandera blanca con el rótulo negro "Czech Restaurant".

Tanto si eres un turista que quiere comer en la mismísima plaza de la Ciudad Vieja como si eres de Praga y buscas dónde comer en pleno centro histórico, el 420 es un sitio estupendo.

¡Que aproveche!

420

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Dan Špaňhel

Dan Špaňhel

Soy Dan. Escribo solo sobre lo que he probado en persona - del puesto callejero a la estrella Michelin. Por la comida he recorrido medio mundo y me he atrevido con todo - con lo posible y con lo imposible.

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