Menú del día
El menú del día, también llamado menú de mediodía o menú diario, forma parte indisociable de la oferta de muchos restaurantes.
Se trata de un menú cerrado de antemano que se sirve a la hora de comer, normalmente entre las 11:00 y las 15:00. Su objetivo principal es ofrecer a los comensales una buena comida a buen precio.

El concepto del menú del día apareció por primera vez en la Francia del siglo XIX, cuando el restaurador Auguste Escoffier introdujo la llamada "table d'hôte", es decir, la "mesa del anfitrión". Los comensales podían elegir dentro de un menú fijado de antemano a precio cerrado, algo que beneficiaba tanto a ellos como al restaurante, que así planificaba mejor la compra de ingredientes y la preparación de los platos.
Hoy el menú del día adopta formas muy distintas por todo el mundo. Lo más habitual es que se componga de sopa, plato principal y postre, y a veces incluye también la bebida. Los platos suelen cambiar cada día, para que el cliente pueda probar algo nuevo y para facilitar el trabajo en la cocina.
La principal ventaja del menú del día es, sin duda, el precio. Gracias a una oferta cerrada y a una preparación más eficiente, los restaurantes pueden permitirse cobrar menos de lo que costaría pedir esos mismos platos por separado de la carta. Eso lo convierte en una opción muy atractiva para quien quiere comer bien al mediodía sin gastarse una fortuna.

Otra ventaja del menú del día es la rapidez. Como los platos se preparan en cantidades mayores y muchas veces con antelación, se espera menos que pidiendo a la carta. Eso lo agradece sobre todo quien tiene el tiempo justo para comer, por ejemplo en la pausa del trabajo.
Además, los menús del día reflejan a menudo los productos de temporada y las especialidades locales, así que son una manera estupenda de conocer la gastronomía del sitio. Un buen chef es capaz de convertir unos ingredientes frescos de temporada en una auténtica experiencia gastronómica.
El menú del día también tiene sus inconvenientes. La elección de platos es reducida y no le conviene a todo el mundo, sobre todo a quien tiene restricciones dietéticas o alergias. A veces, además, la calidad puede quedar por debajo de la de los platos de la carta.
Soy un gran fan de los menús del día. Para comer elijo muchas veces entre los restaurantes que figuran en la guía Michelin del lugar y que también ofrecen menú del día. Es la ocasión de probar una cocina de primerísimo nivel por una fracción de su precio. Pero igual de bien me lo paso con los menús del día de los restaurantes de siempre: en España, el clásico menú del día de toda la vida. Y sitios donde comer al mediodía en Praga hay muchísimos.

Así que, si viajas al extranjero y quieres comer bien a un precio razonable, te recomiendo probar sin falta el menú del día. Puede que te sorprenda la de tesoros culinarios que se pueden probar por muy poco.
¡Que aproveche!