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La cerveza

Dan Špaňhel Actualizado Sin comentarios

La cerveza se elabora casi en todo el mundo - y casi en todas partes sabe distinta. Agua, malta, lúpulo y levadura: en el fondo no hace falta nada más, y aun así en cada país sale algo diferente. Como checo, en cada viaje tengo que probar al menos una vez la cerveza local, aunque en casa beba muy poca. Para mí forma parte de conocer un país igual que probar su plato nacional.

Y me mojo desde el principio: la mejor cerveza del mundo la hacen los monjes.

Cervezas belgas de abadía: Chimay, Westmalle, St. Bernardus, Orval, Rochefort y Westvleteren.
Cervezas belgas de abadía: Chimay, Westmalle, St. Bernardus, Orval, Rochefort y Westvleteren.

Mis cervezas favoritas

Empiezo por lo mejor. Las mejores cervezas que existen son para mí las trapenses belgas, las que se elaboran en los monasterios. Hoy hay una decena de cervecerías trapenses certificadas en todo el mundo (a agosto de 2026) y el núcleo lo forman los monasterios belgas de Chimay, Orval, Rochefort, Westmalle y Westvleteren. He tenido ocasión de probar absolutamente todas las marcas trapenses, incluida la célebre Westvleteren, que prácticamente solo se compra en la puerta del monasterio y cuyas botellas estuvieron años sin etiqueta, porque todo lo importante lo lleva la chapa.

Con la botella de Westvleteren 12 tengo además uno de mis recuerdos cerveceros más queridos: cuando en Bélgica le comenté a nuestro anfitrión de Airbnb que habíamos probado todas las trapenses menos esa, nos trajo una botella de sus propias reservas.

De las cervezas checas, mis preferidas son Zichovec y Matuška. En Zichovec voy directo a la West Coast IPA Hotline, marcadamente amarga; en Matuška me gusta elegir entre las ediciones especiales del momento. No es lo más barato, pero el sabor y el carácter de estas cervezas acaban por convencerte de que el precio está justificado.

Y un apunte sin alcohol: la mejor cerveza sin alcohol de la República Checa es para mí la Krystus, de la cervecería Clock. Se ha convertido en mi vara de medir, con la que luego comparo (casi siempre en vano) las cervezas sin alcohol de todo el mundo.

Zichovec - West Coast IPA Hotline
Zichovec Hotline: una West Coast IPA marcadamente amarga y mi cerveza checa favorita.

De cervezas por Praga y por la República Checa

En Praga quiero recorrer poco a poco todas las paradas del Zoo de la Cerveza de Praga, la legendaria ruta por las cervecerías que llevan nombre de animal. Algunas (U Černého vola, U Zlatého tygra) llevan siglos abiertas y conviene entrar en ellas con cierta humildad ante los parroquianos y ante quien tira la cerveza.

El Bistro Roesel - beer & food, a pocos pasos del puente de Carlos, es un tesoro escondido: techos abovedados, mi querido suelo hexagonal y una cerveza de primera a precio normal en un sitio donde un checo precavido esperaría una trampa para turistas detrás de otra. En el Restaurante Čep & Pec, en el barrio de Nusle, combinan su propia cervecería artesanal con una panadería, así que con una cerveza que entra sola te sirven, por ejemplo, queso frito empanado en un panecillo crujiente horneado allí mismo. El Pivovarský klub Benedict es una de mis tabernas cerveceras favoritas desde la época de la universidad, y también me gusta el Vinohradský pivovar (sobre todo por sus cervezas sin alcohol, que elaboran con una tecnología especial).

Cerveza mezclada checa: mitad rubia, mitad negra.
Cerveza mezclada checa: mitad rubia, mitad negra.

Descubrimientos cerveceros de mis viajes por Europa

Hasta ahora, la mayor sorpresa cervecera me la ha dado Polonia. El grodziskie ahumado - una cerveza de malta de trigo secada con humo de roble - no se parece a ninguna otra que haya probado nunca. Sinceramente, no me imagino tomando más de uno en una misma noche, pero la experiencia merece la pena. Polonia es además una potencia mundial del porter báltico; he probado el porter Komes de la cervecería Fortuna y también el de la pequeña cervecería Szreniawa, cerca de Poznań, cuya belgian blond me parece realmente excepcional. La cervecería Szreniawa tiene la terraza justo al lado de la exposición de aviones históricos del Museo Nacional de Agricultura - no he encontrado mejor terraza cervecera en ninguna parte. Y si en Polonia te topas con el grzaniec, la cerveza caliente con notas de canela, clavo y vainilla, no le tengas miedo. Sorprendentemente, no está nada mal.

Vista de los aviones agrícolas históricos desde una cómoda tumbona en la terraza de la cervecería Szreniawa. En la jarra, su cerveza de trigo de barril.
Vista de los aviones agrícolas históricos desde una cómoda tumbona en la terraza de la cervecería Szreniawa. En la jarra, su cerveza de trigo de barril.

En Dublín no esperaba gran cosa de la visita a la cervecería Guinness y salí entusiasmado: siete plantas de exposición que recorres a tu ritmo y donde puedes tocar y oler prácticamente todo. Pero la experiencia irlandesa más intensa la viví en otro sitio. En el pub Cobblestone, cuando terminó la música en directo, los clientes cogieron prestados los instrumentos y siguieron tocando por su cuenta en el patio interior; a mi alrededor solo había lugareños, justo lo contrario del Temple Bar abarrotado, que más bien me echó para atrás. Y si quieres conocer el típico pub irlandés antiguo, de interior victoriano, ve al Long Hall, de 1766 - allí el camarero me inició de paso en el ritual de la gota de agua con la que se abre el whiskey irlandés.

Las instalaciones de la cervecería Guinness en Dublín, Irlanda.
Las instalaciones de la cervecería Guinness en Dublín, Irlanda.

En Varna me di el gusto, en el bar de cervezas Key, de una cata de seis cervezas búlgaras - ganó la Pale Ale de la microcervecería Kazan Artizan, y la Chipa IPA fue un lujo al que, en mi opinión, no le haría ascos ni un checo. Con el encargado comentamos de paso la Starobrno y la eterna rivalidad entre Brno y Praga. La cerveza búlgara tiene, por cierto, sello checo: la marca Shumensko la fundó en 1882 el maestro cervecero checo František Milde. España, en cambio, me enseñó a pedir la cerveza por el tamaño del vaso - caña, tubo, zurito - y la San Miguel se convirtió en mi cerveza favorita en las islas Canarias.

Cerveza donde no te la esperas

Capítulo aparte merecen los países donde la cerveza no se da por hecha. En Turquía, la Efes controla alrededor de tres cuartas partes del mercado, pero el país se divide en zonas "húmedas" y "secas", y en ciudades como Konya o Şanlıurfa puedes pasarte horas buscando un restaurante con licencia para servir alcohol. La botella la consigues más fácilmente en un tekel, una tienda pequeña con un neón azul, aunque a partir de las diez de la noche ya no te venden nada en ningún comercio. Según los lugareños, además, la calidad de la Efes varía según la fuente del agua - su código está en la lata justo detrás de las letras TR, y la que mejor fama tiene es la fuente 35, es decir, Esmirna.

Cerveza turca Efes Xtra shot.
Cerveza turca Efes Xtra shot.

En Túnez, la cerveza Celtia se elabora desde 1951, pero en el supermercado búscala en la sección de alcohol, rigurosamente separada y con su propio personal, y por la noche en los bares, donde la cuenta se lleva por las botellas vacías que se acumulan en la mesa. ¿Y qué tal estaba? Sorprendentemente buena. En Irán no compras alcohol en ninguna parte; en cambio, la cerveza sin alcohol la encuentras hasta en un puesto callejero - de la marca Argo IPA esperaba mucho por el nombre, pero no cumplió las expectativas. En Israel y Palestina probé la lager kosher Goldstar y también la cerveza palestina Shepherds de la microcervecería Birzeit, cuya etiqueta con el pastor no obtuvo el visto bueno de la administración hasta el segundo intento - por lo visto, el primer diseño se parecía demasiado a Jesús.

Cerveza palestina Shepherds
Cerveza palestina Shepherds, de la microcervecería Birzeit.

En Kirguistán "tenía" que probar la cerveza pese a las malas reseñas, y la diferencia entre marcas resultó abismal. La Zhivoe sin filtrar estaba buenísima, mientras que describir la marca nacional Arpa como "una cerveza con sabor a jabón de la época soviética" es, por desgracia, bastante certero. 😢 En Armenia, las cervezas Gyumri y Ararat me entraron solas - los lugareños juran que el mérito es del agua armenia, increíblemente pura. Y en Mauricio abrí mi primera Phoenix después de diez horas de vuelo desde Estambul: sentó de maravilla; además, la The Thirsty Fox IPA de allí tiene la botella de cerveza más bonita que he visto nunca.

Cerveza kirguisa Zhivoe (Живое) sin filtrar. Al fondo, los lagos Sulutor.
Cerveza kirguisa sin filtrar Zhivoe (Живое); al fondo, los lagos Sulutor.

¿Y tú? ¿Te atreverías con el grodziskie ahumado, o prefieres quedarte con la seguridad de una lager checa?

¡Salud, y bebe con cabeza!

Dan Špaňhel

Dan Špaňhel

Soy Dan. Escribo solo sobre lo que he probado en persona - del puesto callejero a la estrella Michelin. Por la comida he recorrido medio mundo y me he atrevido con todo - con lo posible y con lo imposible.

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Macedonia del Norte

La cerveza macedonia: Skopsko y Zlaten Dab en el país del vino y la rakija

La cerveza macedonia son en la práctica dos marcas: Skopsko, de la capital, y Zlaten Dab, de Prilep, lagers rubias de en torno al 4,5 % de alcohol. Skopsko controla dos tercios del mercado; la empresa que la elabora la fundaron en 1922 unos checos y hoy pertenece a Heineken y Coca-Cola. Las estadísticas, sin embargo, dicen que la cerveza es la bebida alcohólica número uno en el país del vino y la rakija.

Albania

Cerveza albanesa

Entre las marcas de cerveza albanesa más conocidas están Tirana, Korça, Elbar, Stela, Kaon y Norga. La cerveza se encuentra sin problema en todo el país, aunque no está entre las bebidas alcohólicas dominantes (aquí siguen reinando el vino y el raki). Tradicionalmente se sirve con platos como el qofte, la tavë kosi, el byrek o la fërgesë.

Irán

La cerveza sin alcohol iraní

En Irán las normas islámicas prohíben el consumo de alcohol, y eso ha dado pie a todo un mercado de cervezas sin alcohol. Entre las marcas locales más populares están Hey Day e Istak, considerada la pionera del sector en el país. Las cervezas sin alcohol iraníes tienen un sabor más bien dulce y recuerdan a las europeas más básicas. Se encuentran sin problema en supermercados, restaurantes y puestos callejeros, y a un precio muy asequible.

Chequia

Restaurante Čep & Pec, Praga: una cervecería artesanal con panadería propia

Čep & Pec es una taberna-cafetería del barrio pragués de Nusle. Abrió sus puertas en 2021 como espacio para dar a conocer las cervezas de la cervecería Four Elements. Aquí la cerveza artesanal se combina de forma poco habitual con una panadería. La carta apuesta por los clásicos de taberna de toda la vida, como los utopenci o el camembert checo marinado.

Túnez

Cerveza tunecina

En Túnez el consumo de alcohol está restringido y aun así la cerveza se elabora oficialmente. La encontrarás en las secciones especiales de los grandes supermercados o en los bares de interior de las ciudades más importantes. Las marcas de cerveza tunecina más conocidas son Celtia, Stella y Golden Brau.

Kirguistán

La cerveza kirguisa

La historia cervecera de Kirguistán se remonta a principios del siglo XX, cuando se fundó la cervecería más importante del país, la que produce la marca Arpa. Esta cerveza rubia de estilo soviético se bebe más por nostalgia; su sabor es bastante sencillo. La segunda marca local destacada es la cerveza Zhivoe. Como amante de la cerveza, probé las dos en Kirguistán: Zhivoe me sorprendió gratamente por su sabor, mientras que Arpa fue más bien una decepción.

Chequia

Bistro Roesel - beer & food: el tesoro cervecero escondido junto al Puente de Carlos

El Bistro Roesel - beer & food es un tesoro escondido en el corazón de Praga, a solo unos pasos de las zonas más turísticas. El interior, con sus techos abovedados y su suelo hexagonal, crea un ambiente único que te envuelve nada más entrar. Un servicio agradable y una cerveza excelente de cervecerías artesanales checas a precios muy razonables son otros motivos para pasarse por allí.

Polonia

La cerveza polaca

La cerveza polaca está profundamente arraigada en la cultura local. Los estilos más populares son las lager, las cervezas de trigo y las negras. El mercado lo dominan tres grandes grupos: Kompania Piwowarska, Grupa Żywiec y Carlsberg Polska. Junto a ellos conviven en Polonia muchas pequeñas cervecerías artesanales que elaboran cervezas únicas y de gran calidad. Entre los estilos nacidos en Polonia están el porter bałtycki y el grodziskie. Las cervezas artesanales polacas merecen la pena y pueden sorprender incluso a los catadores más experimentados.

Polonia

Porter bałtycki: la cerveza negra fuerte del Báltico

El porter báltico es una cerveza negra fuerte con un alto contenido de alcohol y a menudo se considera el estilo cervecero nacional de Polonia. Destaca por un sabor intenso con notas de chocolate negro, café, fruta seca y caramelo. Nació como sustituto local del imperial stout en tiempos del bloqueo napoleónico. El porter báltico forma parte inseparable de la cultura cervecera polaca y merece mucho la pena probarlo.