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Qué comer en la República Checa: platos típicos y especialidades checas

Dan Špaňhel Actualizado 2 comentarios

La cocina checa es conocida por sus platos de carne con salsas espesas. En ella se reflejan influencias gastronómicas muy diversas de los países vecinos, sobre todo de la cocina austriaca y de la húngara, aunque también se inspira en otros países de alrededor. Aun así conserva un carácter propio y ofrece toda una serie de platos que no vas a encontrar en ningún otro sitio.

La República Checa es mi país natal: la cocina checa no tuve que descubrirla, crecí con ella. Cuantas más cocinas nacionales voy conociendo, más la aprecio y más a menudo la busco a propósito.

El plato nacional checo: svíčková na smetaně, knedlík de pan y knedlík de Karlovy Vary, nata montada y arándanos rojos.
El plato nacional checo: svíčková na smetaně, knedlík de pan y knedlík de Karlovy Vary, nata montada y arándanos rojos.

A la cocina checa la caracteriza el uso de buenos ingredientes locales: carne (sobre todo de cerdo y de ternera), patatas, una amplia gama de verduras (col, verduras de raíz), setas, nata, huevos, harina y pan de masa madre. Aquí las salsas y los knedlíky de guarnición desempeñan un papel fundamental. Muchos platos tradicionales son de origen campesino y reflejan una época en la que había que llenar el estómago a quien trabajaba duro.

La comida típica checa

Entre los platos checos típicos que han conquistado no solo a los lugareños, sino también a los visitantes extranjeros, están sobre todo aquellos que parten de recetas tradicionales y usan ingredientes de la zona.

Un plato checo típico: knedlík de patata relleno de costilla ahumada, con col lombarda.
Un plato checo típico: knedlík de patata relleno de costilla ahumada, con col lombarda.

Uno de los platos checos más conocidos y más populares es sin duda la svíčková na smetaně. Se prepara con carne de ternera que se estofa despacio hasta que queda tierna, junto con verduras de raíz y especias. La salsa resultante se suaviza con nata y se sirve con knedlík de pan, arándanos rojos y, muchas veces, con una rodaja de limón y nata montada. La svíčková es un plato de fiesta y aparece en las ocasiones señaladas, por ejemplo en las bodas.

Otro plato checo muy popular es el vepřo-knedlo-zelo: cerdo asado servido con knedlíky de pan o de patata y col estofada.

El gulash, aunque viene de Hungría, también se ha ganado su sitio en la mesa checa. El gulash checo se hace tradicionalmente con carne de ternera que se estofa con cebolla, ajo, pimentón y alcaravea. El resultado es una salsa espesa con trozos de carne tiernos que se sirve casi siempre con knedlík de pan o con pan.

Un dulce checo típico: dukátové buchtičky, unos bollitos bañados en crema de vainilla.
Un dulce checo típico: dukátové buchtičky, unos bollitos bañados en crema de vainilla.

La cocina checa es famosa también por sus platos dulces y sus postres. Entre los más conocidos están los knedlíky de fruta, que se hacen con masa de requesón o con masa de levadura y se rellenan con ciruelas, albaricoques o fresas enteros. Una vez cocidos, se espolvorean con requesón rallado y azúcar y se riegan con mantequilla derretida.

El plato nacional de la República Checa

Si nos preguntas a los checos cuál es nuestro plato nacional, lo más probable es que las respuestas se repartan entre dos favoritos: la svíčková na smetaně y el vepřo-knedlo-zelo. La svíčková, ternera estofada con verduras y nata, se sirve tradicionalmente en las celebraciones. El vepřo-knedlo-zelo, que se compone de cerdo asado, col y knedlíky, es la variante más popular y más asequible, y la encontrarás en la carta de casi cualquier taberna checa. Los dos platos tienen una larga historia. Y aunque las opiniones sobre el plato nacional checo puedan diferir, una cosa es segura: la bebida nacional checa es la cerveza.

Un plato típico de la matanza checa: las jitrnice, salchichas de hígado.
Un plato típico de la matanza checa: las jitrnice, salchichas de hígado.

Qué comer en la República Checa

  • Svíčková na smetaně. Ternera asada con salsa de nata, servida con knedlík, nata montada y arándanos rojos. La svíčková es el plato checo de las celebraciones por excelencia y uno de los platos nacionales.
  • Vepřo-knedlo-zelo. Un plato checo típico de cerdo asado, knedlíky y col. Esta combinación se come en toda la República Checa y se considera también uno de los platos nacionales.
  • Řízek. El escalope de cerdo o de pollo empanado y frito es un segundo plato muy popular. Se sirve casi siempre con ensaladilla de patata o con patatas. Es un plato típico de la cocina checa.
  • La cerveza. La República Checa es famosa por su cultura cervecera y por la cantidad de marcas y estilos que tiene. La cerveza es parte inseparable de la cultura y de la vida social checas.
  • Hovězí vývar s játrovými knedlíčky. Un caldo de ternera potente con albóndigas de hígado es la sopa checa por excelencia. Se toma en todo el país y muchas veces abre la comida del domingo.
  • Smažený sýr. Queso empanado y frito, servido a menudo con patatas fritas y salsa tártara. El queso frito, al que los checos llaman cariñosamente "smažák", es el "comfort food" de muchísima gente.
  • Gulash. Ternera o cerdo estofados con pimentón y cebolla, con su punto picante, servidos con knedlíky o con pan. El gulash es popular en toda Europa Central y en la República Checa tiene un sabor propio.
  • Bramborový knedlík plněný uzeným masem. Un knedlík de patata grande relleno de trozos de carne ahumada y servido con col, sobre todo en los meses de invierno. La combinación de patata y ahumados es muy checa.
  • Ovocné tvarohové knedlíky. Knedlíky de masa de requesón rellenos de trozos de fruta (casi siempre fresas, albaricoques o ciruelas), regados con mantequilla y espolvoreados con requesón y azúcar. Son un dulce que se come como plato principal o como postre y tienen una larga tradición en la República Checa.
  • Ovocné kynuté knedlíky. Knedlíky de masa de levadura rellenos de ciruelas o albaricoques enteros, regados con mantequilla y espolvoreados con requesón y azúcar, otro dulce tradicional checo. La combinación de fruta de temporada y masa de levadura es típica de la cocina checa.
  • Dukátové buchtičky s vanilkovým krémem. Unos bollitos de masa de levadura servidos bañados en crema de vainilla: un postre sencillo, pero muy popular.
  • El vino moravo. Moravia es una región vinícola importante de la República Checa y sus vinos son conocidos por su calidad. Entre las variedades típicas están grüner veltliner, müller thurgau, riesling renano o blaufränkisch. La variedad nacional es el riesling itálico. La viticultura tiene una larga tradición en Moravia.
  • Koláče. Unos bollos dulces redondos con rellenos variados: requesón, confitura espesa de ciruela o fruta.
  • Obložené chlebíčky. Unos canapés generosos con distintos rellenos y adornos que se sirven en las celebraciones. Los chlebíčky son la base del picoteo frío checo y tienen una larga tradición en la gastronomía del país.
  • Kulajda. Una sopa cremosa de patata con setas variadas, eneldo y huevo. La kulajda viene del sur de Bohemia y se toma en todo el país.
  • Česnečka. Una sopa de ajo potente con patata, servida a menudo con picatostes y queso. La česnečka es un clásico del invierno y se toma para prevenir el resfriado o como remedio para la resaca.
  • Zelňačka. Una sopa de chucrut, patata y salchicha ahumada. La zelňačka es una sopa checa muy típica que se sirve sobre todo en invierno.
  • Kachna s knedlíkem a zelím. Pato asado servido con knedlíky de pan o de patata y col lombarda o blanca. Esta combinación es de lo más popular en la República Checa para las fiestas y las celebraciones familiares.
  • Moravský vrabec. Trozos de cerdo asados con ajo y alcaravea, servidos con knedlík y col blanca.
  • Becherovka. Un licor de hierbas de Karlovy Vary que se elabora según una receta secreta. La Becherovka es el digestivo checo por excelencia.
  • Utopenci. Unas salchichas gruesas encurtidas con cebolla, pimiento y especias, con su punto picante. Los utopenci son una tapa clásica de las tabernas checas.
  • Olomoucké tvarůžky. Un queso curado y aromático de Olomouc, hecho con leche desnatada. Los olomoucké tvarůžky tienen un olor y un sabor muy marcados y cuentan con indicación geográfica protegida.
  • Tatranky. Unos barquillos rellenos muy populares con distintos sabores: chocolate, avellana o cacahuete. Las Tatranky son todo un fenómeno checo y se fabrican desde 1945.
  • Buchty. Unos bollos dulces rellenos de requesón, semillas de amapola o confitura de ciruela. Las buchty son un postre checo muy típico y salen hasta en los cuentos populares.
  • Frgály. Unas tortas dulces grandes y redondas de la Valaquia Morava, con rellenos variados: requesón, confitura de ciruela o de pera. Los frgály son una especialidad regional.
  • Karlovarské oplatky. Unas obleas finas y crujientes elaboradas según una receta tradicional en Karlovy Vary.
  • Kofola. Un refresco de cola que se elabora desde 1960 según la receta original. En la República Checa, la Kofola es la alternativa favorita a los refrescos de cola de siempre.
  • Znojemské okurky. Unos pepinillos en vinagre de Znojmo, preparados según una receta tradicional con eneldo y otras especias.
  • Perníky. El pan de especias checo, un dulce de miel decorado a menudo con glasa y con todo tipo de motivos. Tiene en la República Checa una larga tradición y está ligado a muchas fiestas y mercados. Los más famosos son los de Pardubice.

Las bebidas típicas checas

La cerveza es sin duda la bebida checa más conocida y más popular. La República Checa presume de una tradición cervecera larguísima, que se remonta al siglo X. Entre las marcas checas más conocidas están Pilsner Urquell, Budweiser Budvar o Krušovice, pero los productores pequeños son incontables. La cerveza checa se distingue por su sabor pleno, su amargor suave y un precio increíblemente bueno para lo que se estila en Europa. No es de extrañar que los checos estén entre los mayores consumidores de cerveza del mundo.

Pilsner Urquell. La cerveza checa más famosa.
Pilsner Urquell. La cerveza checa más famosa.

Otra bebida alcohólica típicamente checa es la Becherovka, un licor de hierbas de Karlovy Vary. Se elabora con más de 20 hierbas y especias cuya composición exacta es un secreto muy bien guardado. La Becherovka tiene un sabor característico que junta dulzor, amargor y un punto especiado. Se sirve a menudo como digestivo después de comer.

Los amantes de los destilados se rendirán a la slivovice, el aguardiente de fruta tradicional que se hace con ciruelas. La mejor slivovice viene de Moravia. Una buena slivovice tiene un aroma delicado a ciruela y un sabor suave con notas de fruta. Se bebe sola, muy fría, en vasitos pequeños. Además de la ciruela, en la República Checa se destilan otras frutas: peras (hruškovice), albaricoques (meruňkovice) o cerezas (třešňovice).

Moravia, la parte oriental de la República Checa, es famosa por sus viñedos y por sus vinos excelentes. Gracias a unas condiciones ideales - clima cálido, tierra fértil y una larga tradición vitivinícola -, los vinos moravos gozan de gran prestigio entre los aficionados al vino. Las variedades más cultivadas son grüner veltliner, riesling renano, müller thurgau y el riesling itálico, que se considera la variedad nacional checa; entre las tintas, blaufränkisch y pinot noir.

En Praga también hay viñedos. El de Santa Clara, junto al zoo de la ciudad, merece mucho la pena. Justo antes de la vendimia es un sitio mágico.
En Praga también hay viñedos. El de Santa Clara, junto al zoo de la ciudad, merece mucho la pena. Justo antes de la vendimia es un sitio mágico.

Entre los refrescos checos más populares está la Kofola, la alternativa checa a la Coca-Cola. La Kofola se sirve muy fría y se bebe sobre todo en verano, aunque no falta en ninguna época del año.

Cómo disfrutar al máximo de la comida checa

  • Prueba los platos checos tradicionales. Los knedlíky, el gulash, la svíčková, el vepřo-knedlo-zelo, el escalope empanado y muchos otros clásicos son la base de la mesa checa.
  • Atrévete con las especialidades regionales. La República Checa tiene una cocina regional riquísima. Prueba los olomoucké tvarůžky, los valašské frgály, el pan de especias de Pardubice o los pepinillos de Znojmo. Cada región presume de alguna exquisitez, aunque la mayoría de estas especialidades se consigue en todo el país.
  • Recorre los mercados de productores. Allí encontrarás ingredientes frescos y buenos directamente de quien los cultiva y los elabora: verdura excelente, pan recién hecho, quesos, embutidos y mucho más. En Praga son especialmente populares los mercados de Náplavka y los de la plaza Jiřího z Poděbrad.
  • Escápate a probar el vino moravo. El sur de Moravia es famoso por su vino. ¿Mi consejo personal? No te pierdas el Festival otevřených sklepů, el festival de las bodegas abiertas. ¡En un fin de semana largo puedes catar decenas de vinos y de especialidades de la zona!
  • Pide un menú degustación de cocina checa en algún restaurante de los que recomiendan los propios checos. Verás la gastronomía checa con otros ojos. La Degustation Bohême Bourgeoise tiene una estrella Michelin y sirve (¡sorpresa!) cocina checa. Una experiencia más amable con el bolsillo la ofrece el restaurante U Kalendů (y justo enfrente están los sábados los mercados de Náplavka). Los dos están en Praga, pero por toda la República Checa encontrarás restaurantes estupendos.
La sopa checa por excelencia: caldo de ternera con albóndigas de hígado.
La sopa checa por excelencia: caldo de ternera con albóndigas de hígado.

La cocina regional checa y sus especialidades

  • La cocina del sur de Bohemia es conocida por sus pescados de agua dulce, sobre todo la carpa y la trucha. La carpa de Třeboň es famosa en todo el país. Del sur de Bohemia vienen el Jihočeská niva, un queso azul delicioso de tipo roquefort con vetas verdeazuladas en la pasta, y también el Blaťácké zlato.
  • La región de Pilsen es famosa por su cerveza, pero también por su cocina excelente. De aquí vienen los chodské koláče, unos bollos dulces con rellenos variados: de requesón, de amapola o de confitura de ciruela.
  • La cocina de Bohemia Central está marcada por la cercanía de Praga y ofrece muchos platos checos típicos. El jamón de Praga es su especialidad regional más conocida.
  • La cocina morava es famosa por los olomoucké tvarůžky, ese queso curado de leche desnatada. De la Valaquia Morava vienen los valašské frgály, unas tortas dulces grandes y redondas con rellenos variados. Una especialidad regional del norte de Moravia son, por ejemplo, las orejas de Štramberk, unas galletas especiadas con forma de cucurucho. El vino moravo es de un nivel excelente.
Una especialidad regional típica del norte de Bohemia: los koláče de boda con la masa estirada a mano.
Una especialidad regional típica del norte de Bohemia: los koláče de boda con la masa estirada a mano.

Chefs checos famosos

  • Zdeněk Pohlreich (1957). Zdeněk Pohlreich es uno de los chefs y personajes televisivos checos más conocidos. Se hizo famoso sobre todo con su programa "Ano, šéfe!" (¡Sí, chef!), donde ayudaba a los restaurantes a mejorar su calidad y su servicio. A Pohlreich se le conoce por un estilo directo y a veces incluso duro, que siempre apunta, eso sí, a la excelencia. Tiene varios restaurantes en Praga.
  • Radek Kašpárek (1981). Radek Kašpárek es el chef y propietario del restaurante praguense Field, que consiguió una estrella Michelin. A Kašpárek se le conoce por su enfoque experimental y por su capacidad de crear platos innovadores que unen los sabores checos tradicionales con las técnicas modernas. Radek Kašpárek preside el jurado del concurso MasterChef Česko. También presentó la primera temporada de la versión checa del programa Hell's Kitchen Česko.
  • Roman Paulus (1975). Roman Paulus es otra figura importante de la gastronomía checa. Fue jefe de cocina del prestigioso restaurante praguense Alcron, que bajo su dirección consiguió una estrella Michelin. A Paulus se le conoce por su precisión y por saber combinar las recetas checas tradicionales con técnicas modernas.
  • Jan Punčochář (1979). Jan Punčochář es uno de los chefs más conocidos de la República Checa. Su restaurante U Matěje, en Praga, se convirtió enseguida en el sitio favorito de quienes aman la buena cocina checa. Punčochář se centra en los ingredientes locales y de temporada. Antes fue jefe de cocina del restaurante Grand Cru. Jan Punčochář es jurado del concurso MasterChef Česko.
  • Přemek Forejt (1987). Un chef joven y con talento que se ha hecho un nombre. Ahora dirige el restaurante Entrée de Olomouc, que tiene una estrella Michelin. Přemek Forejt es jurado del concurso MasterChef Česko.
  • Oldřich Sahajdák (1975). Oldřich Sahajdák está detrás del restaurante praguense La Degustation Bohême Bourgeoise, que en 2012 se convirtió en el primer restaurante centrado en la cocina checa con estrella Michelin y que desde entonces la revalida. Sahajdák apuesta por reinterpretar las recetas checas tradicionales con técnicas modernas e ingredientes locales; hoy la cocina la dirige el chef Marco Christov.
Una versión moderna del plato checo típico vepřo-knedlo-zelo de Přemek Forejt (restaurante Entrée, en Olomouc).
Una versión moderna del plato checo típico "vepřo-knedlo-zelo" de Přemek Forejt (restaurante Entrée, en Olomouc).

Restaurantes checos de la guía Michelin

La escena gastronómica checa puede presumir de nueve restaurantes con estrella Michelin. Dos estrellas las tiene solo Papilio, del chef Jan Knedla, en Vysoký Újezd; una tienen Field, con Radek Kašpárek al frente, conocido también por el programa MasterChef Česko, La Degustation Bohême Bourgeoise y, además, Levitate, Casa de Carli y Štangl en Praga, Entrée en Olomouc, Essens en Hlohovec y La Villa en Zlín. Estos establecimientos representan lo mejor de la alta cocina checa: Papilio, Field, La Degustation y el Entrée de Olomouc los conozco de primera mano.

Además de las estrellas Michelin, en la República Checa se concede también el Bib Gourmand, que han conseguido otros dieciocho restaurantes. Entre ellos están el italiano Dejvická 34, el checo-francés Na Kopci o la cocina checa de aire moderno de The Eatery. Otros 52 establecimientos figuran en la guía Michelin checa con la recomendación Selected.

Tartar de carpa con sopa de pepino en el que (para mí) será el próximo restaurante checo con estrella Michelin: el praguense Vallmo.
Tartar de carpa con sopa de pepino en el que (para mí) será el próximo restaurante checo con estrella Michelin: el praguense Vallmo.

Curiosidades sobre la comida checa

  • El recetario checo más antiguo. El libro de cocina checo impreso más antiguo que se conserva se publicó en 1535. El más famoso, sin embargo, es "Domácí kuchařka" (La cocinera doméstica), de Magdalena Dobromila Rettigová, de 1826, que todavía hoy sigue siendo el recetario de referencia de la cocina checa.
  • La Becherovka de Karlovy Vary. La Becherovka, el licor de hierbas de Karlovy Vary, nació como bebida medicinal. Su receta es un secreto que conocen solo unas pocas personas. La Becherovka se toma a menudo como digestivo y se bebe no solo en la República Checa, sino también fuera de ella.
  • Los quesos checos. Aunque la República Checa no sea tan famosa por sus quesos como Francia o Suiza, tiene unos cuantos tipos únicos. Uno de ellos son los olomoucké tvarůžky, de los pocos quesos checos con indicación geográfica protegida en la Unión Europea.
  • La Kofola. La Kofola es un refresco checo muy popular que nació en los años sesenta como sustituto de la Coca-Cola y la Pepsi, que en aquel momento no se encontraban en Checoslovaquia. La Kofola tiene un sabor a hierbas muy suyo y sigue gustando muchísimo.
  • El trdelník no es checo. Aunque el trdelník es popularísimo entre los extranjeros en los mercados checos, su origen no es checo. Viene de Transilvania (hoy Rumanía) y llegó a Bohemia a través de la cocina húngara.
  • Pilsner Urquell. La cervecería Pilsner Urquell, fundada en 1842, es la cuna de la primera cerveza rubia de tipo pilsen del mundo.
  • El pan checo. El pan checo es conocido por su punto ácido característico y por lo mucho que aguanta. El pan checo tradicional se hace con masa madre de centeno, que es lo que le da esa acidez única.

¡Disfruta de la República Checa y de la mejor comida checa!

Dan Špaňhel

Dan Špaňhel

Soy Dan. Escribo solo sobre lo que he probado en persona - del puesto callejero a la estrella Michelin. Por la comida he recorrido medio mundo y me he atrevido con todo - con lo posible y con lo imposible.

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