Qué comer en Polonia: platos típicos y especialidades polacas
La cocina polaca destaca sobre todo por lo contundente y saciante que es. A los polacos les encanta la carne, especialmente el cerdo y las aves. Los embutidos y las carnes ahumadas de todo tipo también son muy populares. Entre el resto de ingredientes no faltan las patatas, la col, la remolacha, las setas y los cereales. Los polacos sienten además debilidad por los lácteos, sobre todo por la nata agria, que añaden a un montón de platos. El pan y la bollería tienen también un papel importante.

Platos típicos polacos
Entre los platos típicos polacos están sin ninguna duda los pierogi, unas empanadillas rellenas y cocidas. El relleno puede ser salado o dulce, desde carne picada, col y setas hasta requesón y fruta. Las sopas también son muy populares, por ejemplo el żurek, una sopa de masa madre de centeno fermentada, o el barszcz, una sopa de remolacha. Merece la pena mencionar además el bigos, un plato contundente de chucrut, varias carnes y embutidos. Y si te tira lo dulce, te esperan el sernik, una deliciosa tarta de queso, o los faworki, unos lazos fritos muy crujientes espolvoreados con azúcar glas.

El plato nacional de Polonia
El plato nacional de Polonia son los pierogi. Estas sabrosas empanadillas forman parte de la cocina polaca desde el siglo XIII. Prepararlas lleva su tiempo, pero el resultado merece la pena. Los pierogi se sirven como plato principal y también de postre, cocidos, al horno o fritos, y los polacos no se cansan de ellos.
Aun así, otro candidato fuerte al título de plato nacional polaco es el bigos. El bigos es uno de los platos polacos más antiguos y tradicionales, y en todo el país tiene muchísimos seguidores. Es una mezcla de chucrut, varias carnes y embutidos. A veces se le añaden setas o ciruelas pasas, que le dan al plato un sabor todavía más rico. El bigos se cuece despacio y durante mucho rato, a menudo varios días.

Qué probar en Polonia
- Pierogi. Empanadillas rellenas y cocidas muy populares en Polonia; se consideran el plato nacional polaco.
- Bigos. Plato tradicional polaco de col estofada, carne y salchicha, que se sirve a menudo en bodas y otras celebraciones.
- Żurek. Sopa de masa madre de centeno, típica de la época de Pascua.
- Gołąbki. Hojas de col rellenas de carne picada y arroz, muy socorridas como comida de domingo en las casas polacas.
- Pączki. Dónuts polacos rellenos de mermelada o de crema pastelera, unidos para siempre al carnaval polaco. Aun así, se encuentran todo el año.
- Zapiekanki. El fast food polaco por excelencia: media baguette gratinada con queso y otros ingredientes, como champiñones, panceta o salchicha.
- Kiełbasy. Embutidos de todo tipo, parte inseparable de la cocina polaca, que muchas veces se hacen a la brasa o al fuego.
- Kabanosy. Salchichas largas y finas originarias de la región de la Gran Polonia, un aperitivo muy apreciado.
- Makowiec. Rollo relleno de semillas de amapola, tradicional en Polonia; se hornea sobre todo en Navidad y en Pascua.
- Kotlet schabowy. Escalope de cerdo empanado y frito, plato habitual en los restaurantes y comedores polacos.
- Sernik. Tarta de queso polaca, el postre favorito en celebraciones y reuniones familiares.
- Chłodnik litewski. Sopa fría de remolacha, muy popular sobre todo en los meses de verano.
- Flaki. Sopa polaca de callos, que se prepara con callos, verdura y especias.
- Pierniki toruńskie. Pan de especias de la ciudad de Toruń, famoso por su sabor único y por su decoración.
- Oscypek. Queso ahumado de leche de oveja de la región de Podhale, en los Tatras polacos, protegido con denominación de origen.
- Zupa pomidorowa. Sopa polaca de tomate, que se sirve muchas veces con arroz o con pasta.
- Szarlotka. Tarta de manzana tradicional polaca, un postre muy apreciado sobre todo en otoño.
- Faworki. Lazos fritos muy crujientes espolvoreados con azúcar glas, que se preparan para el carnaval.
- Kogel-mogel. Postre de yemas batidas con azúcar, que se toma también como remedio para el resfriado.
- Sękacz. Tarta con forma de tronco de árbol, originaria de la región de Podlaquia, en el noreste de Polonia.
- Zupa ogórkowa. Sopa polaca de pepino, que se prepara con pepinillos en salmuera y se sirve a menudo con patatas.
- Mazurek. Tarta tradicional polaca de Pascua, con rellenos muy diversos y una decoración muy vistosa.
- Zrazy. Rollitos de ternera rellenos de verdura, huevo o panceta, populares sobre todo en Varsovia y alrededores.
- Kaszanka. Morcilla rellena de granos de cebada y sangre de cerdo, típica de la región de la Gran Polonia.
- Krówki. Caramelos blandos de leche originarios de la ciudad de Poznań, un souvenir polaco muy popular.
- Ptasie mleczko. Golosina de la chocolatera Wedel, que debe su nombre a la "leche de pájaro" de los cuentos polacos.
- Kremówka (napoleonka). Pastel de hojaldre con crema de vainilla, que hizo famoso el papa Juan Pablo II, natural de Wadowice.
- Grochówka. Sopa polaca de guisantes, plato tradicional en las peregrinaciones y en las fiestas de pueblo.
- Kluski śląskie. Ñoquis silesianos de patata, especialidad de la región de Silesia, en el sur de Polonia.
- Andruty. Barquillos rellenos de crema de nueces, típicos de la ciudad de Kalisz, en el centro de Polonia.

Bebidas típicas de Polonia
Entre las bebidas alcohólicas polacas más populares está el vodka. El vodka polaco es famoso por su pureza y por lo suave que entra. Los polacos están muy orgullosos de su vodka y les gusta servirlo en toda clase de ocasiones señaladas.
Los polacos adoran también su cerveza. Las cervecerías polacas ofrecen una gama amplísima, desde cervezas rubias ligeras hasta negras muy fuertes. Merece especialmente la pena probar la cerveza de las pequeñas cervecerías artesanales polacas. La cerveza polaca acompaña de maravilla a los platos tradicionales del país y hay que catarla sin falta.

Cómo disfrutar al máximo de la comida polaca
- Prueba los platos tradicionales polacos. La cocina polaca es rica en platos de siempre que todo el mundo debería probar. Entre los más conocidos están los pierogi (empanadillas rellenas), el bigos (col con carne) y el żurek (sopa agria).
- Entra en los bares de leche. Estos comedores tradicionales polacos sirven comida casera a precios asequibles. Es una manera estupenda de probar la auténtica cocina polaca. Los bares de leche van desapareciendo poco a poco.
- Prueba los embutidos polacos. Polonia es conocida por la calidad de sus embutidos, como la kiełbasa (salchicha) y el kabanos (salchicha muy fina).
- Date una vuelta por mercados y ferias. Los mercados y las ferias locales son un sitio ideal para probar producto fresco y regional: quesos, pan y bollería, fruta y verdura.
- Date un homenaje con los dulces polacos. Polonia tiene una gran tradición de repostería. Prueba por ejemplo los pączki (dónuts), el sernik (tarta de queso) o el makowiec (rollo de amapola).
- Cata las cervezas y los vodkas polacos. Polonia lleva siglos elaborando cerveza y destilando vodka. Prueba distintas cervezas de las pequeñas cervecerías artesanales locales y no te olvides de catar los famosos vodkas polacos, como Żubrówka o Wyborowa.
- Disfruta de los desayunos polacos. El desayuno tradicional polaco incluye a menudo varios tipos de pan, embutidos, quesos, huevos y verdura. Es una manera magnífica de empezar el día. En Polonia te puedes topar con bistrós especializados en desayunos.

Cocina regional polaca y especialidades
La cocina polaca es conocida por su variedad. Cada región tiene sus propias especialidades, que reflejan las tradiciones locales, los ingredientes a mano y las influencias históricas.
La cocina de la Gran Polonia (Poznań)
La Gran Polonia, cuya capital es Poznań, presume de una tradición gastronómica riquísima. Entre las especialidades locales más conocidas están las "pyry z gzikiem" - patatas con requesón, los "szare kluchy" - ñoquis grises de patata, y los "rogale świętomarcińskie" - unos bollos dulces con forma de herradura rellenos de amapola blanca, que tradicionalmente se hornean para el día de San Martín.

La cocina de Pomerania (Gdańsk)
Pomerania, con capital en Gdańsk, está a orillas del mar Báltico, y eso se nota en su cocina. Aquí tienen fama los platos de pescado, como el "śledź po kaszubsku" - arenque a la casubia con cebolla, o la "zupa rybna" - una sopa espesa de pescado. También gustan mucho los "kołduny" - empanadillas rellenas de carne picada.
La cocina silesiana (Wrocław)
Silesia, cuya capital es Wrocław, es famosa por sus platos contundentes y saciantes. Entre las especialidades más conocidas están la "rolada śląska" - un rollo silesiano de ternera con relleno, los "kluski śląskie" - ñoquis silesianos de patata, y la "modra kapusta" - lombarda estofada con manzana y especias.
La cocina de Galitzia (Cracovia)
Galitzia, con capital en Cracovia, tiene una cocina marcada por las influencias austriaca y judía. Aquí son célebres, por ejemplo, los "pierogi ruskie" - empanadillas rellenas de queso aliñado, el "bigos" - col estofada con salchicha y setas secas, y el "sernik krakowski" - la tarta de queso cracoviana.
La cocina de Lublin (Lublin)
Entre las especialidades de la región de Lublin están el "cebularz lubelski" - una torta grande con cobertura de cebolla, el "forszmak lubelski" - un guiso de carne, salchicha y pepinillos, y el "makowiec" - el rollo relleno de semillas de amapola.

Chefs polacos famosos
- Magda Gessler (1953). Magda Gessler es una de las figuras más destacadas de la gastronomía polaca. Se la conoce sobre todo por su papel en el programa de televisión "Kuchenne Rewolucje", la versión polaca del británico "Kitchen Nightmares". Gessler es propietaria de varios restaurantes por toda Polonia y es famosa por su enfoque carismático, y a menudo polémico, de la cocina y del negocio de la restauración. Ha escrito además varios libros de cocina y colabora con regularidad en distintas revistas gastronómicas.
- Wojciech Modest Amaro (1972). Wojciech Modest Amaro es uno de los chefs polacos más reconocidos y se le conoce por su enfoque innovador de la cocina polaca tradicional. Su restaurante Atelier Amaro, en Varsovia, fue el primero de Polonia en conseguir una estrella Michelin. Amaro se centra en el producto local y en los ingredientes de temporada, lo que le permite crear platos fuera de lo común y muy refinados.
- Robert Makłowicz (1963). Robert Makłowicz es un divulgador conocido de la cocina polaca. Sus programas de televisión, en los que viaja por el mundo y descubre tradiciones culinarias muy distintas, son popularísimos. Ha escrito varios libros de cocina y su forma de acercarse a los fogones se suele describir como didáctica e inspiradora.
- Kurt Scheller (1952). Aunque Kurt Scheller no es polaco de origen, su aportación a la gastronomía polaca es innegable. Viene de Suiza, pero ha pasado casi toda su carrera en Polonia, donde ha trabajado como chef en varios restaurantes de prestigio. A Scheller se le conoce por la importancia que da a la precisión y a la calidad del producto. Es también el fundador de una academia culinaria, donde forma a las nuevas generaciones de chefs.
- Karol Okrasa (1978). Karol Okrasa es otro chef polaco importante que se hizo famoso con sus programas de televisión y con sus libros. Su estilo de cocina se caracteriza por un enfoque moderno de las recetas polacas tradicionales. Okrasa experimenta a menudo con técnicas e ingredientes nuevos para crear platos únicos e innovadores. Su trabajo se centra muchas veces en dar a conocer la cocina polaca en el panorama internacional.
Restaurantes polacos con Michelin
En Polonia hay 76 restaurantes recogidos en la guía Michelin: 1 restaurante con 2 estrellas, 5 restaurantes con 1 estrella, 16 restaurantes en mi categoría favorita, la Bib Gourmand - relación calidad-precio excepcional, y otros 54 restaurantes que aparecen en la lista (agosto de 2024).
Ahora mismo, el único restaurante polaco con dos estrellas es la cracoviana Bottiglieria 1881. Está en el casco histórico de Cracovia y se la conoce por su ambiente íntimo y elegante. El chef Przemysław Klima apuesta por el producto local y por las recetas polacas tradicionales, que interpreta de forma moderna. El menú degustación de Bottiglieria 1881 está pensado al detalle y ofrece platos como venado, pescado fresco y postres caseros.
Aun así, el número de restaurantes polacos que entran en la lista de Michelin ha crecido deprisa en los últimos años, y la relación calidad-precio es magnífica.

Curiosidades sobre la comida polaca
- Żurek en pan. La sopa tradicional polaca żurek se sirve muchas veces en una hogaza de pan que se come después. En la República Checa ya casi nadie sirve así la sopa de gulash, por ejemplo, pero en Polonia sigue siendo de lo más normal.
- El oscypek y su estatus protegido. El oscypek, el queso ahumado tradicional de oveja de Podhale, tiene indicación geográfica protegida de la Unión Europea. Eso significa que el oscypek de verdad solo se puede elaborar en esa región concreta de Polonia y siguiendo los métodos tradicionales.
- La kaszanka y su historia. La kaszanka, la versión polaca de la morcilla, hunde sus raíces en antiguos rituales paganos, en los que la sangre se consideraba sagrada y el embutido formaba parte de las fiestas de los sacrificios.
- El vodka polaco. Polonia es uno de los mayores productores de vodka del mundo y tiene fama por la variedad de sus sabores. Uno de los más conocidos es la "Żubrówka", que lleva dentro una brizna de hierba del bosque de Białowieża.
- La sopa czernina. Esta sopa tradicional se hace con sangre de pato y es conocida por su sabor tan particular. Antiguamente se servía como plato simbólico cuando se rechazaba una petición de mano.
- La kiełbasa y sus variedades. Polonia tiene más de 100 tipos de embutido, conocidos como "kiełbasa". Cada región tiene sus recetas y sus formas de prepararla.
- Los pączki y su papel en la Cuaresma. Estos dónuts fritos rellenos de mermelada o de otras cosas dulces se comen tradicionalmente el "Jueves Gordo", antes de que empiece la Cuaresma. Ese día en Polonia se zampan millones de pączki.
- La cena de Nochebuena tradicional polaca, la "Wigilia", se compone de doce platos. Ese número simboliza a los doce apóstoles.
- El bigos y sus versiones. El bigos es un plato que mejora cuanto más reposa. Su sabor cambia cada día gracias a la fermentación de la col y de las carnes.
- El barszcz rojo y sus variaciones. La sopa polaca de remolacha barszcz tiene un montón de versiones. En Navidad, por ejemplo, se sirve a menudo con "uszka", unas pastas rellenas pequeñas parecidas a los raviolis. Esa variante no tiene nada que ver con el barszcz corriente, que se toma con patata o con huevo.
- Kogel-mogel. Este postre dulce polaco de yemas de huevo y azúcar es el antepasado del helado moderno. El kogel-mogel triunfaba sobre todo en épocas en las que lo dulce era un lujo.
- La cocina polaca y las setas: Polonia es (junto con la República Checa) uno de los pocos países donde salir a por setas silvestres es una pasión nacional. Las setas forman parte de muchos platos tradicionales, como la "zupa grzybowa" (sopa de setas).
- Polonia es uno de los principales productores mundiales de manzanas (por detrás de China y de Estados Unidos). Las manzanas polacas son conocidas por su calidad y por lo buenas que están, y por eso las buscan tanto en el mercado nacional como fuera del país.
- ¿Quieres alabar la comida en Polonia? Di "Niebo w gębie!", literalmente "Cielo en la boca". Al cocinero le va a encantar, seguro.

¡Disfruta de Polonia y de la mejor comida polaca!
Pierogi: las empanadillas polacas cocidas
Los pierogi, las tradicionales empanadillas polacas de masa sin levadura con los rellenos más variados, son uno de los platos más conocidos y queridos de la cocina polaca. Las variantes son incontables, desde los clásicos ruskie con patata y requesón hasta los dulces de fruta. Cada región de Polonia tiene la suya. Los pierogi triunfan en las fiestas populares, en los festivales y en los restaurantes especializados llamados "pierogarnie". Son tan populares que aparecen incluso en los refranes y dichos polacos.
Bób: las habas, la especialidad polaca del verano
El bób (las habas, también llamadas fava) es una legumbre muy apreciada en la cocina polaca, con una larga tradición. Saben mejor recién cosechadas, de junio a agosto. Las habas no se comen solo en Polonia: son un ingrediente básico en otras cocinas, sobre todo en el Mediterráneo y en Oriente Medio.
Pączki: los típicos dónuts polacos rellenos
Los dónuts polacos, los "pączki", son un dulce enormemente popular en Polonia. Suelen ser redondos o alargados y se rellenan con una variedad inmensa de cremas y mermeladas: mermelada de pétalos de rosa, mermelada espesa de ciruela o crema de vainilla, y así hasta decenas de opciones. Aunque salen más caros que los dónuts checos, su tamaño, su sabor y la generosa cantidad de relleno los convierten en un bocado irresistible.
Rogal świętomarciński: el croissant de San Martín
El croissant de San Martín, un bollo dulce relleno de semillas de amapola, es inseparable de Poznań y de las fiestas de San Martín. Gusta tanto que hoy se encuentra durante todo el año y se ha convertido en uno de los símbolos de la gastronomía de Poznań. Su nombre está protegido por un certificado local y cuenta además con la denominación de origen protegida y la indicación geográfica protegida de la UE.
Kotlet schabowy: el escalope de cerdo empanado polaco
El kotlet schabowy, uno de los platos más queridos de Polonia, es un escalope de cerdo que se prepara casi igual que el checo. La base es una buena chuleta de cerdo, bien aplanada, salpimentada y pasada por el triple empanado. En Polonia, el kotlet schabowy se sirve tradicionalmente con patatas espolvoreadas con eneldo, chucrut o ensalada de verduras.
Szare kluchy: los ñoquis de patata polacos
Los szare kluchy son los ñoquis de patata tradicionales de la Gran Polonia y deben su color grisáceo a las patatas crudas ralladas. Con la masa de patata, harina, huevo y sal se forman ñoquis pequeños que se cuecen en agua y se sirven con chicharrones y chucrut. Un plato sabroso y contundente que recuerda vagamente a las halušky eslovacas.
Pyry z gzikiem: patatas asadas con gzik
Los pyry z gzikiem, un plato tradicional de la Gran Polonia a base de patatas y salsa de requesón, demuestran que lo sencillo puede estar buenísimo. La base son patatas asadas con piel, pero la verdadera estrella es el gzik: una salsa cremosa de requesón, nata, cebolla y hierbas.
Chłodnik litewski: la sopa fría de remolacha
El chłodnik litewski es una sopa fría y refrescante que une el sabor de la remolacha con el de la leche agria. Esta sopa tradicional, popular en Lituania, Polonia y Bielorrusia, tiene una larga historia que se remonta a la época de la unión polaco-lituana. Su preparación, sencilla y sin necesidad de cocinar, la convierte en el plato de verano perfecto: refresca el paladar y alegra la vista con su intenso color rosa.
Flaki: la sopa polaca de callos
Flaki, la tradicional sopa polaca de callos de ternera, está considerada una de las sopas nacionales de Polonia. Su preparación exige esmero y tiempo. Frente a la versión checa, la sopa polaca lleva menos pimentón y más verdura, sobre todo zanahoria. Además, los polacos usan a menudo callos de cerdo o de ciervo.
Zapiekanki: el fast food típico polaco
La zapiekanka, el fast food de culto de Polonia, es media barra de pan gratinada con queso y con todo tipo de ingredientes: setas, cebolla, panceta, salchicha, jamón, carne, tomate o maíz. Se hizo popular en los años setenta como comida callejera barata y contundente. Hoy la encuentras por toda Polonia en mil variantes; las mejores, dicen, las hacen en Cracovia.