El bufé libre
El bufé libre, lo que en inglés llaman "all you can eat", es un trato sencillo entre el cliente y el local: pagas una vez y a partir de ahí solo eliges qué vas a probar. Para mí es un formato de ocasiones especiales que busco de vez en cuando: me atrae poder probar un poco de todo y pasarme, si hace falta, toda la tarde del domingo sentado a la mesa.

Un precio, muchas formas
La forma más habitual es el bufé de autoservicio. Un buen ejemplo en Praga es el brunch asiático del Buddha-Bar, con su barra de sushi, ostras y una estación donde te preparas tú mismo la sopa tom yum. El Restaurante The Artisan, en cambio, cambia cada domingo la temática del brunch; a mí me tocó el de chocolate y lo que más me conquistó, aun así, fue la ternera de la parrilla Josper.
Pero un bufé no tiene por qué ser una ocasión especial. En el barrio chino de Londres hay muchos locales de bufé libre, y a un turista lo sacian con más garantías que cualquier otra cosa de la zona. El concepto del bufé chino, por cierto, nació a finales de los años cuarenta en California.
También hay variantes más refinadas. El brunch de Občanská plovárna deja que te sirvas sin límite entrantes y postres, pero los principales se preparan al momento y te los traen a la mesa. El brunch de fin de semana del Mlýnec lo plantea al revés: la comida se sirve por platos y lo que corre sin límite es la bebida, vino y prosecco incluidos. La última vez fuimos nosotros los que, literalmente, "cerramos" el restaurante 😇
Capítulo aparte merecen las salas VIP de aeropuerto, donde el bufé libre va incluido en el precio del acceso. En la Sky Lounge de Viena me esperaba un pequeño repaso a la cocina austriaca y una barra solo con vinos austriacos. En la iGA Lounge de Estambul disfruté de un cuscús excelente, aunque los dulces no estaban a la altura de las pastelerías turcas. En cualquier caso, pocas veces he pagado con más gusto que por dos horas en las que a mi alrededor no pasó absolutamente nada.
¿Y el sushi en cinta? Los platillos que circulan los inventó Yoshiaki Shiraishi, dueño del local Genroku Sushi, inspirado por la cinta transportadora de una fábrica de cerveza; el primer restaurante con cinta lo abrió en 1958 cerca de Osaka. Yo lo he probado dos veces, hace muchísimo tiempo, y desde entonces no he vuelto a sentarme delante de una cinta.

Cómo saber si un bufé merece la pena
La señal más fiable: el local expone poca comida y la va reponiendo fresca sobre la marcha. Así lo hacían en Občanská plovárna y en el Buddha-Bar. En la Sky Lounge de Viena seguían reponiendo el bufé dos horas antes del cierre, cuando yo daba por hecho que solo quedarían las sobras.
Segundo consejo: infórmate antes de qué entra exactamente en el precio. El alcohol suele limitarse a una selección o se cobra aparte. Un local serio te lo explica sin que tengas que preguntar, antes de pedir.
Y por último: llega nada más abrir.

En Praga, hoy el bufé libre se asocia sobre todo al brunch del domingo - los sitios concretos te los contaré en una guía de brunch en Praga que estoy preparando. ¿Y tú? ¿Tienes algún local al que vuelvas "sin límite"?
Buddha-Bar Prague: brunch asiático con servicio de canguro
El brunch dominical del Buddha-Bar Prague es un bufé asiático de lo más completo, con comida ilimitada y una selección de bebidas incluida. Por 1.599 CZK (64 EUR) por persona puedes probar sushi fresco, ostras, especialidades panasiáticas calientes y postres muy variados. Las familias con niños agradecerán la zona infantil, estupendamente equipada y con servicio de canguro. De la calidad y la frescura de todos los platos se encarga el experimentado chef Jan Voráček, que lleva en el restaurante desde que abrió.
Restaurante The Artisan: brunch de chocolate en el hotel Marriott
The Artisan es un restaurante moderno del hotel Marriott de Praga que organiza brunches todos los domingos. El tema cambia cada semana, así que puedes acabar en un brunch dedicado a la matanza checa del cerdo, a las hamburguesas, al caramelo o al ajo de oso.
Občanská plovárna: brunch dominical junto al Moldava
El brunch de la Občanská plovárna se sirve todos los domingos y el menú cambia cada dos meses. El precio incluye entrantes ilimitados, huevos para desayunar, platos principales y minipostres. También son ilimitados los refrescos y una selección de vinos y cervezas.
Sala VIP Sky Lounge, Viena
Pisé mi primera sala VIP de aeropuerto durante una escala en Viena, y me tocó una de las buenas. La Sky Lounge de la terminal 3 ofrece, por ejemplo, albóndigas de pavo, ñoquis de huevo con queso y dos tipos de strudel, y en la barra solo encontré vinos austriacos. El acceso puntual se compra allí mismo, o te sale gratis como extra de algunas tarjetas de crédito.
Sala VIP iGA Lounge, Estambul
El aeropuerto de Estambul (IST) es el principal aeropuerto internacional de Turquía, con capacidad para 200 millones de pasajeros al año. Para esperar cómodamente durante una escala puedes recurrir, por ejemplo, a la sala VIP iGA Lounge, abierta las 24 horas. La sala ofrece unas instalaciones muy cómodas, con bufé, bar y duchas. En el bufé hay entrantes turcos, ensaladas, bollos rellenos y dulces, y en el bar sirven cerveza, vino y cócteles. Las bebidas sin alcohol, el café y el té turco son de libre acceso. La sala presume de vistas al trajín de la terminal, de un interior moderno y de sitio de sobra para sentarse.
Restaurante Mlýnec, Praga: brunch de fin de semana
El brunch de fin de semana del Restaurante Mlýnec es una de sus citas más populares. Los comensales van probando tres entrantes distintos, tres platos principales y dos postres. La experiencia se redondea con barra libre de vinos seleccionados, cerveza y refrescos. Con tanta demanda, es imprescindible reservar con antelación.