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Mercados y plazas de abastos

Dan Špaňhel Actualizado Sin comentarios

Los mercados son el lugar donde desde tiempos inmemoriales se encuentran vendedores y clientes para ofrecer sus productos frescos y sus elaboraciones. Es un sitio que bulle de vida, que huele bien y donde puedes empaparte de un ambiente único. Ya sea un mercado de productores o una gran plaza de abastos, siempre es una experiencia para todos los sentidos.

Puesto de productos cárnicos en el mercado de Bilbao, en el País Vasco.
Puesto de productos cárnicos en el mercado de Bilbao, en el País Vasco.

Cuando viajo nunca dejo pasar la ocasión de recorrer los pasillos de un mercado y admirar la paleta de colores de la fruta y la verdura, respirar el aroma de las hierbas frescas y las especias, probar las especialidades locales y escuchar los pregones a voz en grito de los vendedores, que atraen a la clientela a sus puestos (en esto Sicilia es increíble). Es como entrar en otro mundo, uno donde el tiempo se ha detenido y donde todavía se respetan la tradición y el oficio.

Un pescadero del mercado Ballarò, en Palermo (Sicilia), atrae a la gente a su puesto con el pregón típico.
Un pescadero del mercado Ballarò, en Palermo (Sicilia), atrae a la gente a su puesto con el pregón típico.

Los mercados tienen una historia larguísima, que se remonta a la Antigüedad. Ya en la antigua Roma y en Grecia eran el centro del comercio y de la vida social. Hoy siguen siendo famosos, por ejemplo, los mercados de Estambul, donde en los bazares cubiertos se venden especias, textiles, joyas y otros productos tradicionales. En Europa tienen fama, por ejemplo, los mercadillos de las pulgas de París o los mercados gastronómicos que se montan los fines de semana en Londres.

El mercado de Les Halles en la localidad francesa de Clisson. Aquí ya se celebraban mercados hace 600 años.
El mercado de Les Halles en la localidad francesa de Clisson. Aquí ya se celebraban mercados hace 600 años.

En cuanto a la oferta, en los mercados encuentras sobre todo alimentos frescos: fruta, verdura, carne, pescado, productos de panadería, lácteos, etc. Y el street food local no falta nunca. Muchas veces te topas además con puestos de artesanía, ropa, antigüedades o libros. La oferta cambia según el tipo de mercado y su especialidad.

La oferta de dulces y especias en un mercado de Estambul, en Turquía.
La oferta de dulces y especias en un mercado de Estambul, en Turquía.

La gran ventaja de comprar en el mercado es la frescura y la calidad de los productos. La verdura y la fruta llegan directamente del productor, así que se recogen en su punto justo y no han pasado por largos transportes ni por almacenes. La carne viene de granjas de la zona y el pescado suele llegar a diario directamente de los pescadores. Los mercados de productores viven hoy un auge enorme, porque el cliente busca cada vez más alimentos locales y de calidad.

El mercado principal de Bilbao, en el País Vasco, con forma de barco invertido. Un edificio increíble.
El mercado principal de Bilbao, en el País Vasco, con forma de barco invertido. Un edificio increíble.

Pero los mercados no van solo de comprar. Son también lugares de encuentro donde se respira un ambiente único y donde conoces la cultura y las tradiciones del lugar. A menudo te cruzas con artistas callejeros, músicos y otros personajes curiosos. Las plazas de abastos suelen ocupar edificios de gran valor arquitectónico y forman parte del patrimonio histórico de las ciudades.

Un punki cerca de Camden Market, en Londres.
Un punki cerca de Camden Market, en Londres.

Por otro lado, es verdad que comprar en una plaza de abastos grande puede resultar a veces un poco estresante. Suele haber mucho agobio, ruido y a veces también desorden. Aun con estos pequeños inconvenientes, los mercados merecen sin duda una visita.

Tanto si eres un gourmet como si te apasiona la historia o simplemente disfrutas de los ambientes con carácter, en un mercado no te vas a aburrir. Te aseguro que será una experiencia que no olvidarás fácilmente.

Dan Špaňhel

Dan Špaňhel

Soy Dan. Escribo solo sobre lo que he probado en persona - del puesto callejero a la estrella Michelin. Por la comida he recorrido medio mundo y me he atrevido con todo - con lo posible y con lo imposible.

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Túnez

Marché Central de Tunis: el mercado central de Túnez

El mercado central de Túnez se construyó en 1891, durante el protectorado francés, y combina el estilo árabe con el art déco. Hoy se divide en tres partes: el mercado de pescado con la pesca del día de los pescadores tunecinos, la nave central con carne, aceitunas, quesos y especialidades tradicionales como la harissa, y la zona de fruta y verdura, donde no faltan productos de temporada como los dátiles o las granadas. En primavera huele aquí a flor de naranjo amargo y de geranio. Para mí, la mayor experiencia gastronómica fue poder llevar el pescado recién comprado a que me lo prepararan allí mismo.

Túnez

Marché de Kairouan: los mercados de Kairuán

Kairuán, ciudad histórica fundada en el año 670, es una de las joyas de Túnez y Patrimonio Mundial de la UNESCO. Sus mercados, ásperos y absolutamente auténticos, trasladan al visitante a la vida de sus habitantes de hace quizá cientos de años. Las callejuelas están llenas de productos frescos - fruta, verdura, carne, pescado, dátiles y especias, que son la base de la cocina tunecina.