Menú a bordo
El menú a bordo es la comida y la bebida que la aerolínea te sirve en tu propio asiento, y a diez kilómetros de altura todo sabe un poco distinto que en tierra. La primera comida a bordo de la historia, eso sí, fue de lo más modesta: el 11 de octubre de 1919, los pasajeros de Handley Page Transport en la ruta de Londres a París recibían, por tres chelines, un paquete con un sándwich, fruta y chocolate. Pero ya en los años 20 las compañías europeas subían a bordo langosta y foie gras.
Yo vuelo sobre todo con aerolíneas de bajo coste, así que sé muy bien que comer gratis a bordo no es algo que se pueda dar por hecho. Por eso cada vuelo en el que el menú a bordo va incluido en el billete es para mí una pequeña fiesta.

Por qué la comida sabe distinta en el avión
La cabina de un avión es un entorno hostil para las papilas gustativas: la presión más baja y el aire reseco embotan el olfato y el gusto. Según un estudio de 2010 del Instituto Fraunhofer encargado por Lufthansa, durante el vuelo la percepción del salado cae entre un 20 y un 30 por ciento, y la del dulce entre un 15 y un 20 por ciento. En el avión la comida sabe más o menos como cuando estás resfriado, y las empresas de catering aéreo lo compensan sazonando más. Eso explica también por qué tanta gente pide zumo de tomate a bordo, cuando en tierra ni lo tocaría.
La segunda limitación es el tiempo. La comida se cocina en un catering especializado del aeropuerto, llega al avión refrigerada y a bordo solo se calienta. En un vuelo corto casi no se nota; en uno largo, sí. Unos huevos revueltos preparados muchas horas antes no tienen nada que hacer frente a unos recién hechos, y lo comprobé con el desayuno del vuelo de Estambul a Mauricio. En los vuelos largos esto apenas tiene solución, vueles con quien vueles.
Un apunte práctico: la mayoría de las aerolíneas ofrecen menús sin gluten, vegetarianos, veganos, kosher o halal, pero solo si los pides con suficiente antelación. A bordo ya nadie te lo va a sacar de la manga.
Turkish Airlines: el menú al que siempre vuelvo
El mejor menú a bordo que he comido hasta ahora es el de Turkish Airlines. Lo sirven incluido en el billete incluso en los vuelos cortos: en la ruta de Praga a Estambul me tocaron un curry de pollo con hummus y mousse de chocolate y también köfte turcas con arroz y ensalada de judías. Esa mousse de chocolate con nata montada es, por cierto, el mejor postre que me han puesto nunca en la bandeja de un avión.
Los vuelos de largo radio juegan en otra liga. De camino a Mauricio, después del despegue la tripulación repartió neceseres y el menú impreso, así que sabía de antemano lo que me esperaba: hummus con baguette caliente, biryani de pollo y, para beber, vino turco, cerveza o té. El vuelo de vuelta traía un regalo para los aficionados a la aviación: volamos en el avión "Kushimoto", con una librea histórica que conmemoraba los 125 años de amistad entre Turquía y Japón.
El vuelo nocturno desde Estambul trae además el ritual que más me gusta de volar con servicio completo: subí al avión directamente desde la sala VIP iGA Lounge, así que el primer plato de la noche me lo comí todavía en tierra. Las salas VIP, por cierto, son un capítulo aparte.

Low cost: el agua se paga y las köfte se ganan con puntos
En las compañías de bajo coste las reglas son otras. Con el billete pagas un asiento del punto A al punto B y todo lo demás es un extra, hasta un vaso de agua. Las aerolíneas europeas tradicionales van por el mismo camino: en los vuelos por Europa hoy lo normal es no recibir ningún tentempié gratuito en clase turista.
Aun así, a bordo se puede comer bien. El menú a bordo de la turca Pegasus Airlines me sorprendió: unas köfte jugosas con un bulgur bien sazonado y un sándwich en el que no se cortaron nada con el queso kaşar. De vez en cuando me doy el capricho con los puntos acumulados en el programa de fidelización BolBol.
Pero casi siempre elijo una tercera vía: en un low cost no compro nada a bordo y el dinero que me ahorro me lo gasto al aterrizar, en una casa de té o en un puesto de kebab, donde apoyo directamente a la gente del lugar.

En un vuelo largo me tomo el menú a bordo como una parte más del viaje; en uno corto, puedo pasar sin él. ¿Y tú? ¿Eliges aerolínea también por la comida o subes a bordo con tu propio bocadillo?
Menú a bordo de Pegasus Airlines
Pegasus Airlines es la aerolínea turca de bajo coste conocida por sus vuelos baratos a destinos exóticos. La tarifa básica no incluye ninguna consumición, pero el programa de fidelización BolBol ofrece una alternativa interesante. Los puntos que acumulas volando se convierten fácilmente en un plato caliente gratis. Te recomiendo apostar por la cocina local, la turca.
El menú a bordo de Turkish Airlines en los vuelos de largo radio
El menú a bordo en los vuelos de largo radio es una parte importante de la experiencia global de un viaje largo. El que sirve Turkish Airlines resulta, además, muy agradable para el paladar. El menú completo está incluido en el precio del billete.
El menú a bordo de Turkish Airlines (2)
Incluso en los vuelos cortos, el menú a bordo de Turkish Airlines ofrece una experiencia gastronómica excepcional en clase turista. En mi caso, por la noche sirvieron köfte turcas con arroz, verduras salteadas y una ensalada de alubias, con un postre de mascarpone con frutos del bosque, panecillo caliente, mantequilla y mermelada. Por la mañana, el menú incluía huevos revueltos con tomate, tostada con queso kaşar y jamón de pavo, muesli con leche y fruta, quesos turcos y aceitunas. Para acompañar hay bebidas sin alcohol, vino, cerveza, café y té. El menú a bordo va incluido en el precio del billete.
El menú a bordo de Turkish Airlines
Turkish Airlines sirve un menú a bordo incluido en el precio del billete incluso en los vuelos cortos. El desayuno suele llevar huevos revueltos, tomate asado, un panecillo caliente, una selección de quesos, aceitunas, pepino, brownie, mermelada de guinda, mantequilla y agua embotellada. También hay bebidas calientes, zumos, vino o cerveza. El menú de la tarde, en mi caso, fue pollo al curry con arroz y pimiento a la parrilla, hummus con una aceituna, mousse de chocolate con nata montada y otros acompañamientos como el panecillo, la mantequilla y la mermelada. Las raciones son generosas y la calidad de la comida, alta para tratarse de una aerolínea.