Churros: la masa frita tradicional española
Churros. Así se llama la masa frita tradicional española, que se elabora con harina, agua y sal. La masa se hace pasar por una churrera directamente al aceite caliente, donde se fríe hasta que se dora. El resultado son unas tiras largas y estriadas, crujientes por fuera y tiernas y esponjosas por dentro. Ya fritos, los churros se dejan escurrir para que suelten el aceite sobrante.
Los churros se sirven tradicionalmente con una taza de chocolate caliente para mojarlos, aunque hay quien prefiere tomarlos solos o con dulce de leche, una crema dulce parecida al caramelo. Y hay a quien le gustan rebozados en azúcar y canela.

Historia de los churros
Hay varias teorías sobre el origen de los churros. Una apunta a que los primeros churros los hicieron pastores españoles en la montaña, que buscaban una forma fácil de preparar algo dulce con pocos ingredientes. Otra teoría sostiene que los churros los trajeron a España los portugueses, inspirados en el "youtiao", una masa frita china. Los churros pasaron pronto a formar parte de la gastronomía y de la cultura españolas.
En el siglo XIX empezaron a abrir en Madrid chocolaterías especializadas que se hicieron famosas por sus churros con chocolate. Estos locales, como la célebre Chocolatería San Ginés, se convirtieron en punto de encuentro de madrileños y turistas. Hoy los churros están, junto con las tapas, la paella y la sangría, entre los platos españoles más conocidos del mundo.

Dónde probar los churros
Los locales especializados en hacer y vender churros se llaman churrerías. En una churrería casi siempre encontrarás chocolate caliente para mojar los churros y otras especialidades como las porras (churros más gruesos) o los buñuelos (bolitas de masa frita).
Tuve la suerte de probar churros auténticos en la célebre Chocolatería San Ginés de Madrid (ver Dónde comer en Madrid). Esta chocolatería abrió sus puertas en 1894 y no cierra en todo el día. Aquí, una ración de churros recién hechos con una taza de chocolate espeso salía por 4,50 EUR. En mis viajes por España he probado muchos churros, pero estos eran los mejores. En la ciudad vasca de San Sebastián también los hacen muy buenos, por ejemplo en la churrería Santa Lucía (abierta desde 1956).
Cuándo se comen los churros
En España los churros se toman tradicionalmente en el desayuno, sobre todo los fines de semana y los días de fiesta. Mucha gente, tras una noche sin dormir, se premia con churros con chocolate como tentempié de madrugada o desayuno temprano. Los churros también son habituales en ferias, mercados y otras celebraciones.
Los churros no son un postre tradicional español. Así que, si los ves en la carta de un restaurante entre los postres, sal corriendo.
Curiosidades sobre los churros
- El nombre "churros" viene probablemente de la raza de oveja churra, cuyos cuernos recuerdan a la forma de esta masa frita.
- En España se celebran cada año varias ferias dedicadas a los churros, como la Feria del Churro de Madrid.
- Los churros se han hecho muy populares también en Latinoamérica, donde suelen rellenarse de dulce de leche, chocolate o distintas cremas.
- En 2019, en la ciudad tejana de San Antonio, se hizo un churro de récord: 58,8 metros de largo.
- La palabra "churro" se usa a veces en sentido figurado para algo "superficial y hueco": de ahí que un mal argumento sea un churro.
Alternativas a los churros por el mundo
Los churros tienen parientes en muchas cocinas del mundo:
- Youtiao (China) - masa frita de forma parecida, pero salada. En China me lo desayunaba encantado.
- Quẩy (Vietnam) - el quẩy se sirve a menudo para acompañar la sopa pho, en la que se moja. Su textura crujiente contrasta con la de los fideos de arroz y aporta a la sopa otra dimensión de sabor. El quẩy también puedes probarlo en el mercado Sapa de Praga.
¡Que aproveche!