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Kalimotxo: el nombre vasco del vino con cola

Dan Špaňhel España Actualizado Sin comentarios

Quien pide un kalimotxo por primera vez en un bar vasco espera un cóctel: el nombre suena a algo que se agita en una coctelera y se remata con una ramita. Lo que llega es un vaso alto con hielo y un líquido oscuro, mitad vino tinto y mitad cola, y se sabe lo que es antes del primer trago.

El kalimotxo es un combinado sencillo de la cocina española: vino tinto barato y cola a partes más o menos iguales, hielo y, a veces, una rodaja de limón. En las residencias de estudiantes checas lo llamábamos houba, "seta", y reconozco que allí, de estudiante sin blanca, me lo preparé yo mismo unas cuantas veces. La diferencia entre aquella houba de residencia y el kalimotxo vasco no está en la receta. Está en que el segundo tiene partida de nacimiento.

Kalimotxo: vino tinto y cola con hielo y limón.
Kalimotxo: vino tinto y cola con hielo y limón.

Cómo consiguió el kalimotxo su nombre y su fecha de nacimiento

Esa partida de nacimiento tiene fecha exacta: el 12 de agosto de 1972, en las fiestas de San Nicolás del Puerto Viejo de Algorta, un barrio de Getxo a un paso de Bilbao. La cuadrilla Antzarrak, que aquel año organizaba las fiestas, había comprado dos mil litros de vino tinto y el calor de agosto se lo picó. Un médico confirmó que no iba a envenenar a nadie, solo que no había quien se lo bebiera. Así que lo mezclaron con Coca-Cola en una bañera y siguieron vendiéndolo. El nombre no salió de ninguna agencia de publicidad: uno de la cuadrilla tenía el apodo de Kalimero y motxo significa feo en euskera; las fuentes pasan de puntillas sobre si el feo era la bebida o el amigo. La Real Academia Española acabó recogiendo la palabra en el diccionario con la grafía castellana calimocho, los vascos siguen erre que erre con su k y su tx, y así es como una misma bebida tiene dos nombres.

Quién inventó el vino con cola y quién solo le puso nombre

Getxo se apunta el invento en su web de turismo y hasta le montó una celebración por el cincuenta aniversario. Lo que nació en Algorta en 1972 es el nombre; el vino con cola existia desde mucho antes: en España el rioja barato ya se mezclaba con cola desde los años veinte, solo que la cola era un artículo escaso, y en la Ribera del Duero lo siguen llamando mocho, y en otros sitios bicicleta. Lo que consiguió el País Vasco fue ponerle un nombre que prendió y llevarlo a todo el país en los años ochenta, junto con el botellón de los estudiantes. El resto del mundo le puso nombre por su cuenta: en Croacia es bambus, en Chile jote, por el ave carroñera de plumaje negro y cabeza roja, en Alemania Korea, y ni los propios alemanes saben explicar por qué Corea. En Chequia, houba. Una bebida que media Europa inventó por separado tiene, por tanto, una sola patente sobre el nombre, y la tiene una cuadrilla vasca con una bañera.

Kalimotxo: la versión de bar con una rodaja de limón.
Kalimotxo: la versión de bar con una rodaja de limón.

Con qué se mezcla el kalimotxo y cuándo se bebe

Los ingredientes son dos y cada uno disimula al otro. La cola pone el azúcar, las burbujas y el caramelo, el vino pone el tanino y el color, y el hielo lo rebaja todo antes de que te dé tiempo a decidir qué estás bebiendo en realidad. El vino barato aquí es parte del plan, no un apaño vergonzante: un rioja caro no luce en un kalimotxo, solo se ahoga. En España hasta el vino de mesa más barato suele ser decente, así que la cola ya no tiene nada que tapar y la bebida sabe más a vino que a remedio de urgencia.

El kalimotxo es cosa de fiestas y de gente joven, no de vinotecas. Se bebe en las fiestas, en vasos de plástico, en los puestos que llaman txosnas, donde aparece en la lista de precios servido en la medida que llaman katxi, y allí nadie finge que aquello sea una cata. En un bar corriente el camarero te lo prepara sin pestañear aunque no lo veas en la pizarra: basta con pedir un kalimotxo. Quien quiera la noche vasca completa alterna el kalimotxo con el txakoli durante el txikiteo y la remata con una copa de pacharán; quien en el resto de España busque algo más ligero pide un tinto de verano, que es más antiguo, se mezcla con gaseosa de limón en vez de cola y, a diferencia de la sangría turística, lo beben también los españoles.

Una copa al sol delante del bar Bergara

Mi kalimotxo me lo tomé en San Sebastián, en el bar Bergara, en una mesa de fuera, al sol. Llegó en copa de cristal, con hielo y una rodaja de limón, o sea un escalón por encima del vaso de plástico que le correspondería. El primer trago fue cola, dulce y fría; detrás asomó el vino, seco y un poco áspero en el paladar, y el limón puso de acuerdo las dos voces; con cada minuto al sol el hielo se iba derritiendo y la bebida se aligeraba, hasta que al final no quedó más que una limonada roja y fresca. Cuánto costó no lo recuerdo, y es lo único que de esta bebida debería recordar. En la residencia mezclábamos la houba para que se pudiera beber el vino. En el Bergara me la mezclaron para que se pudiera beber la cola.

Dan Špaňhel

Dan Špaňhel

Soy Dan. Escribo solo sobre lo que he probado en persona - del puesto callejero a la estrella Michelin. Por la comida he recorrido medio mundo y me he atrevido con todo - con lo posible y con lo imposible.

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