Restaurante Mlýnec: el chef Láďa Vaníček
Praga está llena de restaurantes que prometen "las mejores vistas" y "cocina tradicional", pero muchas veces acabas en una trampa para turistas con gulash a precio de oro y la ventana empañada. Mlýnec es otra historia.
Está tan cerca del Moldava que tienes la sensación de poder alargar la mano y acariciar los pilares del puente de Carlos. Además, figura en la prestigiosa selección checa de la Guía Michelin y en la guía Gault & Millau.

El espacio es luminoso y elegante, pero no tanto como para que te dé miedo apoyar los codos en la mesa. Los grandes ventanales orientados al Moldava funcionan como un lienzo vivo en el que se proyecta el puente de Carlos haga el tiempo que haga.

Al frente de la cocina está el chef Vladimír Vaníček, que se centra en especialidades checas preparadas con técnicas modernas. El tartar de ternera lo sirven recién ahumado, acompañado de trigo sarraceno, pepinillo cornichon encurtido y mayonesa de yuzu (¡mi recomendación!). El tradicional escalope checo lo preparan como filet mignon de ternera empanado. Si prefieres el pescado, un clásico de la carta es la lucioperca escalfada en mantequilla con lentejas beluga y rábano picante.

Al mediodía, Mlýnec sirve un menú del día a buen precio. Los fines de semana en Mlýnec están dedicados a los brunches.
Mlýnec también sabe montar grandes veladas. Su menú de Nochevieja es muy popular y suele agotarse con mucha antelación. La combinación de comida de primera, vino y las vistas a medianoche de los fuegos artificiales sobre el río es, sencillamente, una apuesta ganadora.
Lo que más me gusta de Mlýnec es su cocina honesta en un entorno que podría conformarse con ser una simple atracción turística, pero que, gracias a la gente de la cocina y de la sala, es un restaurante al que querrás volver.