Hostinec na Výtoni: el mejor pato de Praga
¿El mejor pato de Praga? ¡Para mí, el del Hostinec na Výtoni!
A lo mejor todavía no has estado en este restaurante recién rehabilitado, instalado en el histórico edificio de la aduana de Podskalí; no lleva abierto ni un año. De momento no es tan famoso como el restaurante Výčep, ni se forman colas en la puerta como para el codillo a la brasa del Pork's. Tampoco esperes fine dining como en el restaurante Vallmo, que está a un paso de aquí. Aun así, merece la pena acercarse.
El Hostinec na Výtoni se especializa en platos de pato llevados a la perfección.

Aquí el pato no se hace al horno como en tantos otros sitios. Lo asan despacio a la brasa de carbón vegetal en un enorme horno Josper que el jefe de cocina y copropietario, Jakub Hirsch, encargó a medida en Barcelona. Es una preciosidad en rojo Ferrari y te la enseñan encantados. Dentro lleva seis espetones que giran a ritmo constante; en cada uno caben cuatro patos, así que pueden hacer hasta 24 de una vez. Asarlos lleva unas dos horas y media. Tienen la preparación del pato afinada hasta el último detalle: por lo crujiente de la piel me recordó al mejor pato pekinés.

Lo que para mí distingue este pato del de otros sitios es justo eso: el sabor ahumado y la piel crujiente. La piel me recuerda a unos chicharrones perfectamente dorados y no pude evitar acordarme de la piel, igual de lograda, del codillo a la brasa del Pork's. Y no es de extrañar: Jakub Hirsch fue también jefe de cocina del popular Pork's.

El festín empieza ya con el detalle de la casa: pan de masa madre con manteca y trocitos de chicharrones de pato. Desde la época del covid, cuando me puse a hacer pan de masa madre en casa, una rebanada de pan recién horneado con mantequilla y sal es una de mis comidas sencillas favoritas.
En el Hostinec na Výtoni la cosa subió todavía más de nivel con esa manteca salada y sus trocitos de chicharrones de pato, que además me trajeron a la memoria las matanzas caseras de mi Valaquia morava natal. Perfección sencilla con un único inconveniente: ¡para cuatro comensales, dos rebanadas de pan se quedan muy cortas! 😇

De entrante probé una tostada de pan frito con queso de Olomouc picado, cebolla, pimentón y mostaza (175 CZK/7 EUR). Me sorprendió lo ligera y esponjosa que estaba la pasta de queso, y el pan tampoco estaba empapado de aceite: se había tostado solo por fuera y por dentro seguía tierno.

La mitad de la mesa eligió de plato principal el pato a la brasa (389 CZK/15,60 EUR), que aquí sirven con lombarda a la manzana y ñoquis alargados de patata. Yo me decanté por el pato desmenuzado en lokša (349 CZK/14 EUR), un pan plano de patata. La lokša llevaba también col especiada, mayonesa de manzana, cebolla frita por encima y los jugos del asado.

También estaba perfecto el pastel de carne de pato con trufa servido en una trenza de semillas de amapola (379 CZK/15,20 EUR). Si te gusta la trufa, vas a disfrutar.

Después del festín de pato no había forma de resistirse al postre. En la carta del Hostinec na Výtoni hay helado, la ya icónica manzana de caramelo o unos ñoquis de patata con ciruelas asadas, helado de amapola, pan de especias, azúcar y mucha mantequilla (179 CZK/7 EUR). Me encanta la combinación clásica de amapola y ciruela. Y aunque no escatimaron mantequilla, no acabé tan empachado como, por ejemplo, en el restaurante U Matěje después de sus bollos de requesón con mantequilla. Para mí fue un postre checo perfecto.

De barril tienen Pilsner Urquell (69 CZK/3 EUR) y Kozel negra, y te tiran encantados una cerveza mezclada (mitad rubia, mitad negra), un "mlíko" (un vaso casi entero de espuma) o un "šnyt" (una caña corta rematada con mucha espuma).
Si no te pilla lejos la zona praguense de Výtoň, el Hostinec na Výtoni es también un sitio ideal para comer al mediodía en Praga. En el menú del día, un cuarto de pato a la brasa con guarnición sale por unos 250 CZK (10 EUR).

También resulta simpático cómo han cuidado un montón de pequeños detalles con motivos de pato, por ejemplo en los posavasos.

Por la noche la reserva es imprescindible: nosotros la teníamos a las seis y el local ya estaba lleno hasta el último rincón. El personal es amable, comunicativo y de una profesionalidad absoluta; la comida llegó rápido a la mesa y las bebidas, prácticamente al instante.
Si te apetece disfrutar de un pato a la brasa perfecto, el Hostinec na Výtoni es el sitio ideal.
¡Que aproveche!
Hostinec na Výtoni