Restaurante Al Vecchio Club Rosanero: la trattoria futbolera de Palermo
Antes de viajar a Palermo estuve mirando cartas y los precios me sorprendieron: unos espaguetis en el centro costaban más de lo que yo esperaba pagar en el sur de Italia. Al final las reseñas me llevaron a un sitio que no lleva el nombre de ninguna abuela ni el de ningún pueblo, sino el de un club de fútbol.
Al Vecchio Club Rosanero es una pequeña trattoria en Vicolo Caldomai, un callejón junto a via Maqueda, en Palermo: de las paredes de piedra cuelgan camisetas y fotos de futbolistas y de la cocina sale cocina italiana en raciones que no preguntan si vas a poder acabártelas. Y cobra por ellas menos que cualquier restaurante del montón un par de calles más allá.

De quién es el nombre Rosanero
Rosanero, los rosa y negro, es en Italia un apodo que cualquiera identifica al instante con el Palermo, el club de fútbol: lo escriben los titulares de los periódicos y lo entiende cualquiera en la calle. El rosa y el negro los eligió en 1907 el directivo del club, Giuseppe Airoldi, y los justificó en clave gastronómica: los colores remiten a los licores de la familia Florio - el negro amargo tras una derrota, el rosa dulce para celebrar. A eso se suma la leyenda de que los colores nacieron por un descuido en la lavandería, donde las camisetas originales, rojas y azules, salieron teñidas de rosa; es solo una anécdota, pero los aficionados la cuentan con más gusto. En la ciudad, la relación del club con la comida y la bebida viene de lejos: junto al jardín botánico está el Bar Rosanero, abierto desde 1961, al que iban los propios jugadores. No he conseguido averiguar quién bautizó esta trattoria ni cuándo; las reseñas la recogen al menos desde 2012 y lo de vecchio, viejo, se lo puso ella misma.

Espaguetis, medias raciones y un coperto por calderilla
La carta es corta: una decena de platos de pasta, casi todos con espaguetis, otros diez de carne y pescado, unos cuantos entrantes y postres. Casi todo se puede pedir en ración normal o en media ración - solo que la ración normal es enorme y la media ración es la normal. La mezza porzione no es ningún invento palermitano: es una vieja costumbre de las tabernas italianas, pensada para el cliente que anda mal de dinero y que hoy la mayoría de los restaurantes ha enterrado en silencio. Aquí sigue viva y le ahorra a uno el apuro - la media ración es lo que en Chequia una taberna te sirve tan tranquila como ración entera. El coperto, el cargo por el cubierto y el pan, sale a 1,5 EUR por persona, la tarifa del sur; en el norte turístico de Italia suele ser bastante más alto.
La cocina no se sale del repertorio siciliano. La caponata, esa berenjena agridulce con verduras, fue aquí la mejor que he comido en mi vida. Los spaghetti al nero di seppia, espaguetis teñidos con tinta de sepia, son en honor a la verdad más bien una especialidad del este de Sicilia y de las cocinas de pescadores que van de Catania a Venecia; Palermo los ha hecho suyos igual que toda la isla. En cambio, el clásico de la casa es la pasta con le sarde - espaguetis con sardinas, hinojo silvestre, pasas y piñones, la seña de identidad gastronómica de la ciudad. Y quien busque arancini los encuentra a unos minutos a pie, en el mostrador del Bar Touring o en Sfrigola; aquí se viene a sentarse a la mesa, con mantel y hora y media por delante.


Cena bajo las camisetas
Aquí reservar es obligatorio; nosotros lo hicimos por la mañana, para cenar ese mismo día. El camarero no hablaba prácticamente nada de inglés - nosotros preguntábamos en inglés, él nos respondía en italiano, tan tranquilo y con una sonrisa, y nos entendimos mucho mejor de lo que parece. Para empezar cayó un plato de entrantes locales por 6 EUR: verduras encurtidas, berenjena a la parrilla con queso, aceitunas y quesos de la zona. Después la caponata por 4 EUR, una ración normal de spaghetti bolognese con un cuenco de parmesano por 5 EUR, media ración de espaguetis con tinta de sepia y trozos de pez espada por 5 EUR y media ración de espaguetis con sardinas e hinojo, donde el pescado salado se encuentra con el punto anisado del hinojo silvestre. Por todo el banquete para dos, coperto y dos aguas incluidos, pagamos 29 EUR - raciones enormes por poco dinero, exactamente en ese orden de importancia. No hubo manera de acabárselo y el resto de la pasta nos la envolvieron para llevar sin pestañear. Si tuviera que elegir en Palermo un único restaurante al que volver, no tendría que pensármelo ni un segundo.
Al Vecchio Club Rosanero