Qué comer en Catania
Catania es la segunda ciudad de Sicilia y se extiende por la costa este de la isla, justo a los pies del Etna. Su centro barroco, levantado con la piedra oscura de la lava, es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, y por la ciudad vela su patrona, santa Águeda, cuya fiesta de febrero se vive aquí a lo grande - también en el plato. A ella le debe Catania su dulce más famoso.
A mí Catania me atrapó por su energía en estado puro: el mercado de pescado, donde se grita por encima de los mostradores de hielo, las panaderías donde la pizza se vende al peso y unos locales estupendos cuya comida se huele a dos calles de distancia.

Los mercados de Catania
El mercado de pescado La Pescheria (en siciliano, Piscarìa), justo detrás de la fuente del Amenano y al lado de la catedral, es uno de los mercados más antiguos de Italia y desde luego uno de los más ruidosos - aquí se vende pescado sobre mostradores de mármol al menos desde principios del siglo XIX. Peces espada, pulpos y gambas sobre montañas de hielo, y por encima el griterío constante de los vendedores. A ese griterío en siciliano lo llaman "vuciata" - y de ahí toma su nombre mi restaurante favorito de Catania, el Restaurante Vuciata. Para la verdura, la fruta y los quesos se va al mercado de la plaza Carlo Alberto, que en siciliano se llama Fera 'o Luni, es decir, el mercado del lunes.

Qué comer en Catania
- Pasta alla Norma. Pasta con berenjena frita, tomate, albahaca y ricotta salada. Nació en Catania y debe su nombre a la ópera Norma, del catanés Vincenzo Bellini - cuentan que el dramaturgo Nino Martoglio exclamó ante el plato "È una Norma!", es decir, "¡esto es una Norma!". Hoy la cocina toda Italia, pero su casa está aquí; yo me tomé unos pennette alla Norma en la pizzería Sicilia Bedda.
- Arancino. La bola de arroz frita y rellena - solo que en Catania no es una bola: la versión del este de Sicilia es puntiaguda y su forma, dicen, remite al Etna. Aquí se dice arancino, en masculino, mientras que Palermo insiste en la arancina redonda. El mío, de Munnu Arancinu, escondía salsiccia, setas y queso trufado.
- Pizza secca. La "pizza seca": una plancha de masa estirada hasta dejarla en unos pocos milímetros de grosor, untada con concentrado de tomate y orégano y horneada hasta quedar crujiente. Se vende al peso en las panaderías, es una especialidad local de Catania y sus alrededores, y en el resto de Sicilia no la vas a encontrar.
- Cartocciata. Una media luna blanda de masa fermentada, rellena casi siempre de jamón cocido, mozzarella y tomate. Junto con la cipollina y el arancino es el símbolo de la rosticceria catanesa, esos mostradores de bollos calientes rellenos que aquí llaman tavola calda.
- Minne di sant'Agata. Cestitas de masa quebrada rellenas de ricotta, cubiertas de glaseado blanco y rematadas con una guinda - por la forma recuerdan a los pechos de santa Águeda, que según la leyenda perdió en el martirio. Son el símbolo del culto a la patrona de Catania y su momento llega alrededor de su fiesta, del 3 al 5 de febrero. Yo, paradójicamente, no llegué a probarlos hasta que estuve en Palermo.
- Rame di Napoli. Galletas blandas de cacao con cobertura de chocolate que se hornean para el Día de los Difuntos. Pese al nombre, no tienen nada que ver con Nápoles: es una receta catanesa y el nombre alude a las monedas de cobre de los Borbones. Las mías eran de la pastelería Savia.
- Seltz limone e sale. Agua con gas, zumo de limón y una pizca de sal, la bebida número uno de Catania. Se sirve en los quioscos de hierro fundido que llevan en la ciudad desde finales del siglo XIX - los encuentras en la Via Etnea y junto a la catedral.
- Granita con brioche col tuppo. El desayuno siciliano: hielo picado cremoso y un brioche de mantequilla con su "moño" encima. La costumbre es de toda la isla, pero el este - Catania y Mesina - es su feudo; la granita catanesa suele ser más densa y compacta que la cremosa de Mesina.
- Spremuta de naranja sanguina. Zumo recién exprimido de las variedades tarocco, moro y sanguinello, que se cultivan a los pies del Etna amparadas por la Arancia Rossa di Sicilia IGP. Su temporada es el invierno - son precisamente las noches frías las que le dan a la pulpa ese color rojo sangre.
- … y, si quieres, unas cuantas decenas más de platos sicilianos de la lista: Qué comer en Sicilia.

Dónde comer en Catania
- Vuciata. Restaurante en el centro histórico que lleva el nombre del griterío de los vendedores de la Pescheria. Es de esos sitios en los que nunca me resisto a entrar: parmigiana, carpaccio de atún con naranja siciliana o spaghettoni con bottarga de atún y lima.
- Trattoria Serafino. Trattoria tradicional donde probé los involtini di pesce spada - rollitos rellenos de pez espada que llegaron aquí desde la cercana Mesina. Tienen también una pasta vegetariana con sabores sicilianos.
- La Luna. Un local discreto en las afueras de la ciudad donde me sirvieron un pani cunzatu de otro mundo - pan de sémola con anchoas, queso pepato y dos clases de tomate. Aquí rematan las pizzas incluso con mortadela y pistacho.
- Sicilia Bedda. Pizzería y local de comidas: pennette alla Norma, pizza Etnea con n'duja siciliana y guindilla. Buen sitio para probar los clásicos cataneses en una sola carta.
- Munnu Arancinu. Un local pequeño especializado en el arancino puntiagudo de Catania, con rellenos para dar y tomar - mi "ammuncciata" combinaba salsiccia, setas y queso trufado.
- Pasticceria Savia. Famosa pastelería de la Via Etnea. Yo vine a por las galletas Rame di Napoli, pero los escaparates rebosan también de otros dulces cataneses.
- Uzeda Cafè. Cafetería en el centro con una oferta estupenda de pastelitos y postres para acompañar el café - buena parada dulce durante un paseo por la ciudad barroca.
- Scirocco Sicilian Fish Lab. Local de pescado en el centro: el mostrador lleno de ensaladas de marisco, pescados ahumados y caponata de pescado, y para acompañar, la cerveza siciliana Birra dello Stretto. Aquí te tomas tu pescado sin tener que sentarte a una cena larga.
- Bar Vermut. Enoteca hipster y bar de vermut donde con el vino o el vermut sacan tablas de embutidos, quesos y aperitivos de pescado. Es buena parada de camino a casa cuando cae la noche en Catania.

Palermo será el escaparate de la cocina siciliana, pero lo confieso sin que nadie me lo saque: de todas las ciudades sicilianas, en Catania es donde mejor y más barato he comido.
¡Disfruta de la comida en Catania!
Pani cunzatu: el pan de la vergüenza
Parece una pizza, pero de pizza no tiene nada: el pani cunzatu es una hogaza de pan siciliano partida por la mitad, regada aún caliente con aceite de oliva y cubierta de tomate, anchoas y queso pepato. Lo llaman el pan de la vergüenza: era la comida de quienes no podían permitirse nada mejor. Hoy en Sicilia se hacen colas para comprarlo.
Pizza secca: la pizza seca de las panaderías de Catania
La pizza secca es la "pizza seca" de Catania: una plancha de masa estirada hasta unos pocos milímetros, untada con concentrado de tomate, aceite y orégano y horneada hasta quedar crujiente. En las panaderías de Catania se vende fría y al peso, y en el resto de Sicilia no la encontrarás. El artículo explica por qué a un pan plano seco se le llama pizza, en qué se diferencia del sfincione y dónde la compré.