Rumanía
Restaurant Rustic: la cocina rumana clásica en versión moderna a las afueras de Iasi
Restaurant Rustic, a las afueras de Iasi, cocina los platos rumanos tradicionales como se hacían antes y los sirve con una ligereza que su nombre campesino no promete. Merece la pena desviarse hasta las afueras por este restaurante de hotel. Un artículo sobre las costillas al caldero, el primer recetario rumano de 1841 y sobre por qué al taxista es mejor decirle hotel Bellaria que el nombre del rótulo.
Papanași: el postre rumano de requesón, nata agria y mermelada
Los papanași son unos dónuts fritos de masa de requesón, una rosca con su bolita encima bañada en nata agria y mermelada: el único postre rumano de la lista de los cien mejores del mundo. Te cuento por qué no son dónuts de verdad, qué tienen en común con las bolas de requesón cocidas y a qué sabían en el Restaurante Rustic de Iasi.
Ciorbă: las sopas agrias rumanas
Ciorbă es el nombre genérico de las sopas agrias de la cocina rumana, espesas y tan contundentes que con pan resuelven la comida entera. El rumano las distingue de la supă, que no es agria, por un único criterio: la acidez que aportan el limón, la salmuera de chucrut o esa agua fermentada de salvado que se llama borș. He probado cuatro: la rădăuțeană de 1982, la de gallo o ciorbă de cocoș, la de callos y la de albóndigas con levístico.
Mici: los rollitos rumanos de carne picada a la parrilla
Los mici, en rumano también mititei, son unos rollitos de carne picada y especiada sin tripa, asados al carbón y servidos con mostaza y pan. Es el plato más extendido de la cocina rumana: el 1 de mayo el país se come unos treinta millones. La leyenda del tabernero que se quedó sin tripas no la ha documentado nadie; en cambio, una receta de 1920 prohibía expresamente el cerdo.
Mercado Alexandru cel Bun, Iasi: el mercado de los vecinos
El Mercado Alexandru cel Bun es el mayor mercado de Iasi: una hectárea de puestos en un barrio residencial donde compran los vecinos, no los turistas. Allí vi por primera vez coles enteras fermentadas para las sarmale, barriles de pepinos en salmuera, rábano picante vendido por kilos y nueces recién peladas. El nombre del mercado remite a un documento de 1408, la mención más antigua de Iasi.
Cozonac: el pan dulce de fiesta rumano
El cozonac es un dulce de fiesta rumano de masa fermentada y rica, con un relleno de nueces, cacao, semillas de amapola o rahat que se enrolla en espiral y se hornea en un molde alargado. Se hace tanto en Navidad como en Semana Santa y pertenece a la misma familia que el kozunak búlgaro, el tsoureki griego o el panettone italiano. Un buen cozonac se reconoce porque se rasga en hebras, en tiras largas.
Covrigi: los pretzels rumanos
Los covrigi son los pretzels rumanos: aros de masa fermentada rebozados en semillas de amapola, sésamo o sal, que se venden en las ventanillas de las panaderías de todo el país y se comen aún calientes, mejor con kéfir. El nombre se lo prestó a Rumanía una hogaza búlgara, y los aros más finos y más famosos se hornean en Buzău. En Iasi se compran en las ventanillas de la cadena Petru y en Calzi Miki, una panadería del tamaño de un quiosco de prensa.
El vino rumano: variedades fetească, Cotnari y dos botellas de Iasi
Rumanía es el sexto productor de vino de la Unión Europea y, aun así, fuera de sus fronteras no lo conoce casi nadie: se lo bebe casi todo ella misma. Se apoya en variedades propias con nombres de andar por casa: la fetească es la de las muchachas, la băbească la de la abuela y la tămâioasă huele a incienso. Crecen en las dos orillas del Prut, así que Rumanía las comparte con la República de Moldavia y a la vez se las disputa con ella; en Cotnari se les suma la dulce grasă.
Cerveza rumana: Ursus, Timișoreana, botellas de PET y escena artesanal
La cerveza rumana es, en la mayoría de los vasos, una lager rubia de uno de los tres grupos extranjeros a los que pertenecen Ursus, Timișoreana, Ciuc y Bergenbier. La primera fábrica la fundó en Timișoara el ejército de los Habsburgo en 1718, las botellas de plástico de dos litros y medio conquistaron el país en los noventa y desde 2013 crece la escena artesanal, también en Iasi. Un repaso a las marcas y a las cuatro cervezas que probé.
Beraria Veche: la cervecería de Iasi con sartenes llenas de carne
Beraria Veche lleva el nombre de una célebre fábrica de cerveza de Iasi que ya no existe, y eso que el local no abrió hasta 2012. En la cervecería de la calle Sărărie se cocinan los clásicos rumanos, de la ciorbă a los mici, y lo más contundente de la carta son las sartenes de carne pensadas para dos. Y traducir el nombre como La vieja fábrica de cerveza es un error y un acierto a la vez.