Pelisterka: el agua mineral macedonia al pie del Pelister
La Pelisterka (en macedonio: Пелистерка) es un agua mineral natural que brota de pozos perforados bajo el macizo del Pelister, cerca de Bitola: lleva gas desde el propio manantial y tiene una mineralización tan baja que sabe a agua corriente. Es el miembro más humilde de la cocina macedonia, el que acaba en todas las mesas.

De dónde le viene el nombre a la Pelisterka
El nombre no lo puso ningún equipo de marketing, sino una encuesta. Cuando el complejo agrícola Lozar, de Bitola, sumó a su producción un agua mineral y hubo que bautizarla, se lo preguntó a la gente: llegaron unos cuatrocientos votos y ciento treinta propuestas, entre ellas Pelagonija, por la llanura que rodea la ciudad, o Herakleja, por la ciudad antigua que queda a las afueras. Ganó Goce Dimovski, de Bitola, con Pelisterka - por el monte Pelister, que se alza sobre la ciudad y que da nombre también al parque nacional más antiguo del país - y se llevó a cambio quinientos dinares y unas cuantas botellas gratis. Nadie sabe con certeza qué significa la palabra Pelister: la versión popular habla de "cinco hojas", la de los lingüistas de piedra blanca y la griega de una paloma, a la que, al parecer, se parece la cima rocosa vista de lejos. Así que el agua lleva el nombre de un monte cuyo nombre nadie sabe traducir.
En su país, la Pelisterka domina entre las aguas con gas, mientras que en el mercado del agua sin gas reina Gorska, una generación más joven.
Quién embotella la Pelisterka y desde cuándo
En la etiqueta pone "since 1953" y la cifra es cierta, solo que no se refiere al agua. En 1953 nació en Bitola la empresa Lozar, que cultivaba viña y hacía vino; el agua mineral no empezó a embotellarla hasta 1968, cuando a los viñedos se sumaron los pozos y la producción de dióxido de carbono, y la primera Pelisterka salió al mercado en botellas de vidrio verde. El verde sigue ahí, solo que el vidrio ha dado paso casi siempre al plástico. La versión sin gas, a la que la empresa llamó sin más rodeos Obična, es decir, Corriente, no llegó hasta más de cuarenta años después, cuando la marca ya era sinónimo de burbujas.
Qué lleva dentro y qué botella es cuál
El agua viene de dos plantas embotelladoras de Medžitlija, un pueblo pegado a la frontera griega, de pozos que bajan hasta los ciento veinte metros, y las burbujas las trae ya del subsuelo: la empresa no se las añade, solo la embotella. La mineralización es baja, y en la práctica eso significa que la Pelisterka no tiene ese rastro salado y metálico de las aguas de balneario y se puede beber a litros sin sentir que estás en un sanatorio. A las aguas con gas los macedonios las llaman en general kisela voda, agua ácida, y a mí la palabra me hace gracia: en Chequia, al agua con burbujas naturales la llamamos kyselka, que viene exactamente de ahí. Skopie tiene incluso un barrio entero llamado Kisela Voda, por un manantial de la zona, así que allí la frase "me voy a la kisela voda" puede querer decir varias cosas.
La Pelisterka se bebe con todo y en todas partes: con el café, que en las cafeterías llega con un vaso de agua sin que lo pidas - vieja costumbre balcánica, al parecer para enjuagar la cucharilla -, con la rakija, en la comida, en el autobús.

La Pelisterka la bebí durante todo el viaje por Macedonia del Norte, alternando la con gas y la sin gas. De sabor no hay nada que contar sobre ella, y lo digo como un elogio. El medio litro en el supermercado costaba 22 MKD (0,40 EUR) y fue, una y otra vez, lo más barato que compré en el país.