Restaurante IKEA: el gigante discreto de la hora de comer
IKEA, el gigante sueco del mueble conocido en todo el mundo, no solo vende muebles en cajas planas para montar en casa. Sus tiendas, por las que en 2022 pasaron más de 882 millones de personas en todo el planeta, tienen también restaurantes centrados en la cocina sueca. Las legendarias albóndigas de IKEA las conoce todo el mundo.
En la carta no solo hay albóndigas icónicas, sino también platos de salmón. En la República Checa la carta lleva incluso el popular camembert a la parrilla. Los restaurantes IKEA lanzan muy a menudo promociones para los miembros de su programa de fidelización IKEA Family: un plato caliente completo sale por unos 120 CZK (4,80 EUR). Los precios son de verdad sorprendentemente bajos, pero ¿qué aspecto tiene y a qué sabe la comida de IKEA?

Doce albóndigas con salsa, puré de patata, arándanos rojos y guisantes salen por 119 CZK (4,80 EUR) en promoción. Es un precio al que pocas veces consigues una comida caliente en Praga. Y aunque soy fan del puré, en esta tienda la próxima vez me lo voy a saltar; a las albóndigas, a ese precio, no se les puede poner ni una pega.

Los checos somos amantes de la carne y, aunque buena parte de la carta de IKEA es vegetariana, también hay aguja de cerdo con patatas fritas, otra vez por 119 CZK (4,80 EUR) en promoción. La aguja asada está muy especiada.

Por el mismo precio puedes cambiar la guarnición por verduras a la parrilla, que saben mejor de lo que parecen. No están pasadas y la mezcla lleva un montón de tirabeques.

IKEA se ha comprometido a que en 2025 al menos la mitad de los platos de sus restaurantes sean cien por cien vegetales. La comida vegetariana ya la promociona a bombo y platillo: este wrap vegetariano con falafel costó 29 CZK (1,20 EUR). El relleno es abundante y sabroso, un tentempié más que digno por un precio que apenas supera el euro.

En la carta también hay postres, como esta tarta de manzana sueca con nata por 35 CZK (1,40 EUR), con mucho relleno y un crumble muy rico.

Y, sinceramente, por esta copa de fresas de 55 CZK (2,20 EUR) volvería al restaurante de IKEA sin pensarlo. La ración es enorme, con fresas grandes y ni una sola blanda, y el postre no empalaga.

La comida se puede acompañar con refrescos de las máquinas. Es barra libre: te sirves refresco de frambuesa, limonada de flor de saúco o cola las veces que quieras. El café y el té también salen de máquina. Justo al lado del restaurante está además la cafetería de IKEA, donde te tomas un espresso de café recién molido por 35 CZK (1,40 EUR) o una infusión de menta fresca por 49 CZK (2 EUR).
Los restaurantes IKEA y el reparto a domicilio
IKEA no ofrece de momento reparto a domicilio, pero sí te empaquetan la comida para llevar. Buena parte de los clientes de la tienda lo aprovecha.
Pasadas las cajas hay una zona dedicada a la venta de comida sueca envasada. Ahí compras albóndigas congeladas o su versión vegetariana, salmón congelado y cosas parecidas. También hay otro bistró donde matas el gusanillo en un momento con un perrito caliente (lo hay vegetariano) o un rollo de canela.
IKEA no es ningún Michelin ni tiene la menor intención de serlo. Es un autoservicio al estilo de un comedor de empresa, donde comes muy rápido y muy barato. He estado varias veces en el IKEA de Zličín a la hora de comer y su enorme restaurante estaba siempre lleno.
Después de la compra, muchos visitantes acaban aquí a por las albóndigas. Y salen contentos, a juzgar por la nota increíblemente alta de 4,2 estrellas sobre 5 en Google Maps (con unas 1.700 valoraciones). IKEA es, por tanto, otro de los sitios recomendables si buscas dónde comer barato en Praga.
¿Y tú? ¿Has probado las albóndigas suecas de IKEA o alguno de sus otros platos? ¿Qué te han parecido?
Fuente de los datos estadísticos: Statista.
Los precios indicados son los que se aplican con la tarjeta de fidelización de IKEA, que se consigue gratis.
IKEA Zličín