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Mercado Mahane Yehuda: el mercado que se transforma antes del shabat

Dan Špaňhel Israel Actualizado Sin comentarios

Viernes por la tarde y por los callejones no se puede dar un paso. Los vendedores se gritan unos a otros, los precios bajan con cada nuevo pregón y a quien se entretiene un segundo de más en un puesto, la multitud se lo lleva tres metros más allá. Aquí nadie deambula: se compra a última hora, porque dentro de unas horas será tarde.

El mercado Mahane Yehuda (en hebreo: מחנה יהודה) es el principal mercado del oeste de Jerusalén: más de 270 puestos y tiendas con fruta, aceitunas, especias, carne y dulces, entre los que se aprietan locales de comida donde puedes probar la cocina israelí allí mismo, en la barra.

Mercado Mahane Yehuda: callejón cubierto lleno de puestos y compradores.
Mercado Mahane Yehuda: callejón cubierto lleno de puestos y compradores.

Cómo nació el mercado y de dónde le viene el nombre

Los de aquí no dicen Mahane Yehuda, dicen ha-shuk - el mercado - y todo el mundo sabe cuál. El hebreo shuk es, por cierto, la misma palabra que el árabe souq: las dos se remontan, a través del arameo, a un término acadio que significaba calle. El nombre oficial se lo tomó prestado el mercado al barrio vecino, fundado en 1887 por tres empresarios que lo bautizaron en honor a Yehuda Navon, el hermano de uno de ellos, fallecido prematuramente. Literalmente significa campamento de Judá, así que no busques ahí ninguna tribu bíblica; ni tampoco mucha precisión, porque el mercado nunca perteneció a ese barrio. Está justo al lado, en sus propias parcelas.

El mercado no tiene año de fundación, porque nadie lo fundó. A finales del siglo XIX, todavía bajo dominio otomano, las campesinas de las aldeas cercanas a Jerusalén empezaron a vender su cosecha en un solar de la acaudalada familia Valero, junto al camino a Jaffa. Los compradores de los barrios nuevos, fuera de las murallas, se ahorraban así el viaje a los zocos de la Ciudad Vieja, y los vendedores el viaje hasta ellos: de ese camino que ambas partes se ahorraban nació el mercado, hoy una red de callejones en torno a dos arterias principales: una sigue a cielo abierto y la otra la cubre un techo traslúcido que sustituyó a las viejas chapas agujereadas.

Mercado Mahane Yehuda: callejón concurrido del mercado cubierto en el centro de Jerusalén.
Mercado Mahane Yehuda: callejón concurrido del mercado cubierto en el centro de Jerusalén.

Mercado de día, bar de noche

De día, Mahane Yehuda es la despensa de Jerusalén: cubas de aceitunas en salmuera, pirámides de granadas, especias a paletadas y halva que se corta de grandes bloques - la tienda Halva Kingdom lleva vendiendo aquí más de cien variedades desde 1947. Un poco más allá huele a rugelach de chocolate de la pastelería Marzipan, y entre medias hay locales con falafel y shawarma; en uno de ellos, en la calle Agripas, nació al parecer la mezcla jerosolimitana me'orav, cuando al dueño se le acabó el carbón y echó a la plancha lo que le quedaba. La leyenda tiene varias versiones y cada local cuenta aquella en la que gana él. Al caer la noche, el mercado cambia de piel: bajan las persianas y entre los puestos cerrados abren los bares. Además, en esas persianas bajadas se encienden cientos de retratos que el artista Solomon Souza pinta por las noches: una galería nocturna que abre justo cuando cierran las tiendas.

Aceitunas en el mercado Mahane Yehuda: frutos verdes y negros en salmuera.
Aceitunas en el mercado Mahane Yehuda: frutos verdes y negros en salmuera.
Tartaletas dulces con frutos secos y fruta seca en el mercado Mahane Yehuda.
Tartaletas dulces con frutos secos y fruta seca en el mercado Mahane Yehuda.

El viernes en Mahane Yehuda

El shabat empieza el viernes al ponerse el sol y todo el día del mercado gira en torno a ello: cierra sobre las tres y las horas previas son de liquidación. Los comerciantes casi regalan el género con tal de no tener que guardarlo durante el shabat. Veinte minutos antes del anochecer suena sobre Jerusalén la sirena que anuncia el shabat; así se anunciaba mucho antes de que existiera el Estado, y el toque previo al shabat ya lo menciona la Misná. Los mercados árabes junto a la Puerta de Damasco se rigen mientras tanto por su propio horario: a ellos el viernes se lo acorta la oración del mediodía, no la puesta de sol. Si las aglomeraciones no son lo tuyo, ve al mercado entre semana por la mañana y quédate la tarde del viernes para el espectáculo.

Fruta escarchada y jengibre en miel en el mercado Mahane Yehuda.
Fruta escarchada y jengibre en miel en el mercado Mahane Yehuda.
Té a granel y especias orientales en el mercado Mahane Yehuda.
Té a granel y especias orientales en el mercado Mahane Yehuda.

Hasta la primera estrella

Estuve en el mercado justo un viernes por la tarde y aquello era un ruido y unas prisas de locos: todos rebajaban, todos intentaban liquidar el género y por algunos callejones no había manera de pasar, porque media Jerusalén compraba para el shabat y la otra media intentaba comer por última vez en los locales. Luego anocheció, apareció en el cielo la primera estrella y empezó el shabat. El sitio se vació en cuestión de minutos. Los callejones por los que no se podía pasar estaban de pronto vacíos, los locales a oscuras, las persianas bajadas; solo quedaban unas pocas personas con escobas. No esperaba que una simple hora de cierre me calara tan hondo. Porque el mercado no cerró. El mercado desapareció.

Trh Machaneh Yehudah

Dan Špaňhel

Dan Špaňhel

Soy Dan. Escribo solo sobre lo que he probado en persona - del puesto callejero a la estrella Michelin. Por la comida he recorrido medio mundo y me he atrevido con todo - con lo posible y con lo imposible.

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