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Vino de granada: el vino de fruta armenio

Dan Špaňhel Armenia Actualizado Sin comentarios

La Unión Europea tiene una norma sencilla para el vino: tiene que ser de uva. Rusia tiene la misma norma y la vigila con más celo todavía. Y luego está el supermercado armenio, donde en el estante, entre los tintos de uva, hay una botella que pone "vino" y en la que nunca ha habido una uva.

El vino de granada (en armenio: նռան գինի) es un vino de fruta semidulce fermentado a partir de zumo de granada, de color rojo rubí y unos doce grados de alcohol; en la cocina armenia lo tratan como un vino, aunque para la mayoría de las leyes del mundo no lo sea. La mía llevaba el nombre de la ciudad de Ijevan y costaba menos que su vecina de uva del estante de arriba.

Vino de granada: una botella semidulce del productor Ijevan.
Vino de granada: una botella semidulce del productor Ijevan.

¿Qué significa nran gini y en qué otros sitios se fermenta la granada?

En la etiqueta, junto al armenio, aparecía el francés Grenade, y por un momento me pregunté si aquello no sería una advertencia. No lo es: grenade es granada en francés, del latín granatum, "que tiene granos", y la granada de mano tomó el nombre de la fruta, no al revés. En armenio la fruta es nur y el vino gini; juntos dan nran gini, que no es un nombre propio, sino la descripción llana de lo que hay en la botella. En Armenia se bebe en todo el país, pero también la fermentan la cocina turca, Azerbaiyán e Israel, donde la bodega Rimon la embotella en Galilea desde 2004. En Azerbaiyán, eso sí, a la granada la hizo famosa sobre todo el narsharab, un jarabe espeso sin fermentar con el que se riega el kebab; Armenia tiene lo mismo con el nombre de doshab y el zumo de granada lo echa directamente a la sopa nraneh. A Georgia y Chipre, que las webs de viajes colocan entre los grandes productores, no los he encontrado en ninguna fuente: allí cultivan granadas, sí, pero el vino lo hacen de uva.

¿Desde cuándo fermenta Ijevan granadas y por qué no lo puede decir en voz alta?

Armenia tiene la prueba más antigua del mundo sobre el vino de uva, la cueva de Areni-1, y el vino armenio presume de ello con razón. El de granada solo se sube al carro de esa historia: no tiene cueva propia ni fecha, y las fuentes armenias hablan de él únicamente ligado a las grandes fábricas de vino. La fábrica de Ijevan, en Tavush, nació en 1951 para la uva y el brandy, los vinos de fruta llegaron después y el año en que el de granada se coló entre ellos no he conseguido averiguarlo; el "primer vino de granada ecológico de Armenia" no lo anunció la prensa hasta 2020. Es un producto joven, y la "tradición milenaria" de las guías es cosa de la uva. Hay una cosa, eso sí, que de verdad está sobre la mesa: la ley rusa reserva la palabra "vino" para la uva y Armenia, pensando en la exportación, le busca al de granada una denominación propia; el nombre que ha salido es Granatus. Dentro del país se le sigue llamando gini. Los milagros de salud que se le atribuyen - la tensión, el cáncer, la potencia masculina - vienen de los remedios de la abuela que corren en ruso, no de las clínicas, y yo también me los creí un rato.

¿Cómo se bebe el vino de granada y con qué?

En la botella hay dos ingredientes principales. El zumo de granada aporta el color y la astringencia de las pieles; el azúcar sostiene la versión semidulce y da a las levaduras con qué llegar a esos doce grados. Sin azúcar la bebida se queda ácida y tánica como la fruta misma, y por eso las versiones secas son más difíciles de encontrar que las semidulces. Lo más parecido que me viene a la cabeza es el vino de frutas casero que alguien tiene fermentando en una garrafa en su casa de pueblo: tampoco es de uva y tampoco hay nadie que pregunte por la añada. Se bebe frío, después de comer, con algo dulce: con la gata queda mejor que con el cordero. Quien quiera algo más seco busca en la etiqueta la palabra chor (seco); si no, casi siempre le tocará semidulce. Y como cuesta una fracción del vino de uva y la botella aguanta el vuelo en la maleta, es el que más veces acaba en el equipaje de vuelta, y es de él de lo que luego, ya en casa, se habla.

La botella que todo el mundo me recomendaba

La botella de vino de granada la compré en un supermercado normal y corriente, porque quería probar algo que no fuera uva y porque me la recomendaba todo aquel con quien hablaba de bebidas armenias. Marca Ijevan, semidulce, 2.000 AMD (4,80 EUR) la botella. En nariz, granada y algo a tierra; el primer trago es dulce como un vino de postre, el segundo saca la astringencia de las pieles, y ese punto terroso que nunca supe explicarme se queda en la lengua mucho después de tragar. No me molestó; más bien me hizo gracia que supiera a la fruta de la que está hecho. No es vino, y los armenios lo saben mejor que los funcionarios europeos; lo que pasa es que a ellos nadie les quita esa palabra del estante.

Dan Špaňhel

Dan Špaňhel

Soy Dan. Escribo solo sobre lo que he probado en persona - del puesto callejero a la estrella Michelin. Por la comida he recorrido medio mundo y me he atrevido con todo - con lo posible y con lo imposible.

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