Maksym: la bebida tradicional fermentada de cereales tostados
El maksym (максым) es una bebida tradicional kirguisa que se elabora con cereales tostados - normalmente trigo, cebada o maíz. El maksym tiene una larga historia que, según la información disponible, se remonta probablemente a la época de la vida nómada de los kirguises.

Al mismo tiempo, esta bebida fermentada de cereales es todo un símbolo de la cultura y el orgullo kirguises. En los tiempos en que el país atravesaba dificultades económicas tras la caída de la Unión Soviética, la empresa kirguisa Shoro logró lanzar con éxito esta bebida tradicional al mercado y construir una marca fuerte. Hoy, en verano, sus puestos se encuentran prácticamente en cualquier calle de las ciudades kirguisas; en Biskek están, sin exagerar, en cada esquina.


Los kirguises se han enamorado del maksym no solo por su sabor, sino también por lo práctico que es (aunque todavía les gusta más mezclado con la bebida láctea chalap - el aralash). En el pasado apreciaban sobre todo su durabilidad: gracias a la fermentación aguantaba mucho tiempo en los viajes, igual que el kumis. También creían en sus propiedades curativas.

Hoy sigue siendo una bebida muy popular y, sin exagerar, casi un tesoro nacional. La tradición de su elaboración se transmite de generación en generación y cada familia guarda el secreto del sabor perfecto como oro en paño. Si pruebas diez maksym preparados por familias distintas, cada uno sabrá un poco diferente (pero todos estarán buenísimos).

La base de la bebida es el grano, que primero se tuesta, luego se muele y se mezcla con agua hasta formar una masa espesa. Esta se deja fermentar varios días, hasta que adquiere su característico sabor ácido. El maksym terminado se cuela y se diluye con agua para darle la consistencia adecuada para beber. Un detalle curioso: justo antes de beberlo siempre se remueve, para que el poso de los cereales se reparta de manera uniforme.

El sabor del maksym es refrescante, ligeramente ácido, y a mí me recuerda un poco a una bebida hecha triturando muy fino unos copos de avena. Tiene un inconfundible toque a cereal. Además, es beneficioso para la salud: es rico en vitaminas del grupo B y minerales, y los probióticos de la fermentación favorecen la digestión y las defensas.

Hay varias maneras de probar esta curiosa bebida, parte inseparable de la cocina kirguisa. En la capital de Kirguistán, Biskek, puedes acercarte al bazar de Osh y comprar maksym casero (¡te lo recomiendo!). También puedes optar por el producto industrial de la empresa Shoro en los supermercados. Pero la mejor experiencia la tendrás comprando el maksym directamente en la calle durante los días calurosos de verano (los vendedores lo ofrecen junto con las bebidas chalap y kvas).
Es una bebida con un sabor y una historia únicos que merece tu atención.
¡Salud!