Mam Khalil: la legendaria casa de té en el corazón de Erbil
La chaykhana Mam Khalil (چاخانەی مام خەلیل) es probablemente la casa de té más famosa de todo el Kurdistán iraquí. Está escondida en el laberinto del viejo bazar Qaysari, en Erbil.
Es un local pequeño y más bien estrecho, pero lleno de vida. Las paredes son literalmente invisibles. Cada centímetro cuadrado de yeso, de las bóvedas y del techo está cubierto de fotografías enmarcadas. Hay miles. Retratos en blanco y negro, instantáneas en color desvaídas, políticos, poetas, reyes y parroquianos de toda la vida.

Esta casa de té es un pequeño archivo no oficial de la ciudad. Su historia se remonta a 1952, cuando la fundó Khalil Salih, conocido como Mam (tío) Khalil. Al principio era el sitio donde los hombres del bazar se reunían para descansar después del trabajo, hablar de política o cerrar un trato. En la cultura iraquí, la casa de té (chaykhana) es un centro social, el equivalente a nuestro bar de barrio, pero sin alcohol. Mam Khalil pasó aquí toda su vida. Cuando murió en 2015, su hijo Mohammed tomó las riendas y mantiene viva la tradición.

Las fotografías de las paredes no son una decoración cualquiera; empezaron como la manera que tenía Mam Khalil de recordar a sus amigos y a los invitados ilustres. Con el tiempo, la colección creció hasta alcanzar proporciones descomunales y acabó trazando la turbulenta historia de la región: desde los tiempos de la monarquía hasta las dictaduras y el presente. Aquí encuentras fotos de diplomáticos británicos junto a otras de peshmergas kurdos. Es un diario visual que viene a decir que, aunque los regímenes cambien, el té se sigue bebiendo.

La base de la carta es aquí, cómo no, el té. Té negro, fuerte, del de verdad. El segundo "ingrediente" imprescindible es el azúcar. Mucho azúcar. El té de aquí es el más dulce de todos los que me he bebido en Irak. Y no fueron pocos.

El té te llega en un platillo pequeño de cerámica, tan caliente que apenas puedes sujetarlo con los dedos. Aquí cuesta el doble (500 IQD/0,30 EUR) que en otras casas de té, pero es un precio que pagas encantado.
Y es que aquí el té no es para la sed, aquí el té es para bajar el ritmo.
Mam Khalil