Menú a bordo de Pegasus Airlines
Volar con compañías de bajo coste tiene unas reglas muy claras. Pagas por un asiento que te lleva del punto A al punto B, pero todo lo demás es un extra. Agua, café, un bocadillo - para todo eso hay que sacar la cartera.
Pegasus Airlines, la aerolínea turca, no es ninguna excepción. Su tarifa básica no incluye absolutamente nada y a bordo no te dan gratis ni un vaso de agua. Aun así les tengo cariño, ya que por el precio de una cena en un buen restaurante de Praga he podido llegar hasta Irán, Irak, Kirguistán o hasta rincones más lejanos de Turquía.

Si te apuntas gratis a su programa de fidelización BolBol, acumulas puntos por cada corona que gastas. Cada cuatro vuelos, más o menos, ya tienes los suficientes para darte un capricho del menú a bordo sin pagar nada.
He pedido varias veces las köfte turcas, unas tortitas de carne picada a la parrilla que siempre estaban jugosas. De acompañamiento solían servir bulgur con verduras a la parrilla, muy bien especiado. El plato lo completaba una ensalada sencilla de verduras con queso. No faltaba un panecillo caliente ni un trozo de revani de postre.
¿Y sinceramente? La primera vez que pedí esta comida a bordo de Pegasus Airlines, estaba preparado para cualquier cosa. Pero al final me llevé una sorpresa muy agradable (y sí, por si acaso me decanto por sus platos turcos de siempre).

En un vuelo nacional pude probar algo aún más sencillo: su bocadillo de queso kaşar curado. El kaşar turco es un queso semicurado de leche de oveja que por sabor y textura recuerda vagamente al cheddar o al kashkaval balcánico, pero tiene un sabor propio, cremoso y ligeramente salado.
Me esperaba un panecillo normal con una loncha de queso, pero volví a sorprenderme. La cantidad de queso que llevaba dentro era descomunal.
Seamos sinceros: Pegasus no es Turkish Airlines. Y el aeropuerto Sabiha Gökçen de Estambul, su base, suele estar hasta arriba de gente y sale carísimo. Es otra liga, pero también a otro precio. El sistema BolBol, eso sí, es una manera elegante de darse un homenaje de vez en cuando sin salirse del precio del billete.
Yo prefiero quedarme con los miles de coronas que me ahorro y gastarlos donde para mí tiene más sentido: en una casa de té escondida de Yazd o en un puesto de kebab de Erbil, donde puedo apoyar directamente a los lugareños.
Pero si una aerolínea me premia la fidelidad con comida honesta, me parece un extra estupendo.
¿Qué opinas de los programas de fidelización de las aerolíneas? ¿Los usas?