Tajine tunisien: el cuajado de huevo tunecino
El tajine tunecino (طاجين تونسي) es un plato que no comparte con el tajine marroquí más que el nombre. Mientras que el marroquí es un guiso cocinado a fuego lento en la cazuela de barro del mismo nombre, el tajine tunecino se parece a una tortilla al horno o a una frittata italiana.
Su rasgo principal es la base de huevo, que liga el resto de ingredientes: lo más habitual son la carne, la verdura, las hierbas y las especias.

Qué es el tajine tunecino
El tajine (en español también se escribe "tayín" o "tajín") es un plato con una larga historia. Su nombre viene del árabe y de la palabra griega "têganon", que designaba una sartén de barro o un recipiente para hornear. Hoy, en Túnez, el término se refiere al plato en sí. El tajine suele prepararse para las grandes ocasiones: celebraciones, bodas o cenas familiares. Tampoco falta en las mesas tunecinas durante el Ramadán, cuando se convierte en una de las estrellas de la cena.
Es un plato principal, aunque también te puedes dar el capricho de tomarlo para desayunar, y en Túnez lo compras a menudo en los puestos callejeros como street food. Se corta con facilidad y se sirve caliente o frío.

Ingredientes típicos del tajine tunecino
El tajine tunecino es un plato muy flexible: su composición se adapta sin problema a lo que tengas a mano. Aun así, hay ingredientes clave que se repiten en las recetas. La base son los huevos, que ligan la mezcla de carne, pescado o verdura. Entre las carnes más habituales están el pollo, el cordero o la ternera picada.
Entre las variantes más populares están el tajine maadnous, preparado con mucho perejil fresco, o el tajine jebna, generosamente aromatizado con queso. El tajine merguez es la versión con las salchichas picantes locales. Las opciones de verdura incluyen el tajine sbénaḫ con espinacas, el tajine qnārīa con alcachofas o el tajine jelbāna con guisantes. Quien prefiera el pescado disfrutará del tajine b-ton con atún, y para los amantes de la casquería está el tajine b-kibda, en el que el protagonista es el hígado. Un lugar especial lo ocupa el tajine mlsouka, cuyo relleno se hornea entre capas de la masa que se usa en el brik tunecino. El tajine rīqūta es un plato suave con un queso parecido a la ricotta. Los cocineros más creativos preparan incluso el tajine maqrūna, con pasta.

Cómo preparar el tajine tunecino
Preparar el tajine es sencillo y rápido, aunque cambia según la variante. En las versiones con carne, esta se dora antes en la sartén; lo mismo pasa con las patatas u otra verdura dura, que se cuecen un poco de antemano. En un bol grande se baten los huevos, se añade el queso, las hierbas picadas y, si quieres, otros ingredientes como guisantes o patata ya cocida. Después se incorpora la carne o la verdura preparada. El tajine suele tener un color amarillo intenso gracias a la cúrcuma. La mezcla se vierte en un molde engrasado o forrado con papel de hornear y se hornea hasta que la superficie se dore y el cuajado quede firme. Se deja enfriar para que se corte mejor. Se sirve caliente, aunque frío está igual de bueno.
Para mí, el tajine tunecino es uno de los mejores platos de Túnez; me vuelve loco lo esponjoso que queda, y la combinación de patata y huevo me encanta (no hay más que ver mi amor por la cocina española y por la tortilla de patatas). Y, por supuesto, se agradece que no sea un plato picante 😇
¡Que aproveche!