Pączki: los típicos dónuts polacos rellenos
Los dónuts polacos "pączki" (en singular "pączek") forman parte de la bollería tradicional polaca y en el país gozan de una popularidad enorme. Igual que en la República Checa, lo más habitual es que sean redondos, aunque también los encontrarás alargados; se rellenan con todo tipo de cremas y mermeladas y suelen ir cubiertos de glaseado o, como mínimo, espolvoreados con azúcar. La variedad de rellenos en Polonia es muchísimo mayor.

Las primeras menciones de estos dónuts se remontan a la Edad Media, cuando se preparaban como parte de las celebraciones previas al comienzo de la Cuaresma. Tradicionalmente se comían sobre todo el "Tłusty czwartek" (Jueves Graso), es decir, el último jueves antes del Miércoles de Ceniza, que da inicio a los cuarenta días de ayuno previos a la Pascua. Ese día se dedica en Polonia, igual que en la República Checa, a comer platos grasos y dulces antes del periodo de ayuno. Eso sí, en Polonia empezaron rellenos de panceta, es decir, salados. Los dulces no empezaron a aparecer hasta el siglo XVI.

Entre los rellenos más populares de los pączki están la mermelada de pétalos de rosa, la mermelada espesa de ciruela, distintas mermeladas de fruta, la crema de vainilla, la crema de chocolate o el requesón aromatizado. Pero, sin exagerar, hay decenas de variedades. Si solo vas a probar un relleno de este dulce tradicional polaco, que sea el de pétalos de rosa.


Los dónuts polacos son más caros que los checos. Un pączek en una tienda especializada o en una pastelería sale por unos 8 PLN (2 EUR). A cambio te llevas un dónut mucho más grande y sabroso, con una buena carga de relleno.


Los pączki son tan populares en Polonia que existen tiendas especializadas, las "pączkarnia", y pastelerías cuyo producto principal son los dónuts. Dada la demanda y el volumen de ventas, los pączki se fríen sin parar. No es raro que te lo den en la mano aún caliente.

Los pączki son una de esas delicias que merece la pena probar en Polonia. Los dónuts son populares también en otros países (me vienen a la cabeza, por ejemplo, los sufganiyah israelíes), pero la cantidad de rellenos y su frescura hacen que para mí sean el dulce imprescindible de Polonia.
¡Que aproveche!