¿Qué comprar en la República Checa?
La República Checa, mi país natal. La tierra de la cerveza, del licor Becherovka, de los tvarůžky de Olomouc, de las obleas de balneario y de otros grandes souvenirs gastronómicos. Aunque suelo viajar ligero al extranjero, solo con una mochila pequeña, en mis recomendaciones sobre qué llevarte de la República Checa incluyo también cosas pesadas y líquidas.
¿Cuáles son mis recomendaciones personales de los mejores souvenirs gastronómicos checos?
La cerveza checa
La cerveza checa es uno de los símbolos más importantes de la cultura y la gastronomía checas. La historia de la elaboración de cerveza en las tierras checas se remonta a la Edad Media y las primeras menciones escritas datan del siglo XI. Su mayor auge llegó en el siglo XIX, cuando nacieron muchas de las cervecerías hoy famosas en todo el mundo (Pilsner Urquell, Budějovický Budvar). La cerveza checa se elabora con agua de calidad, cebada malteada y lúpulo tradicional checo.
En las dos últimas décadas, el sector cervecero checo vive un boom de pequeñas cervecerías artesanales que amplían la oferta con cervezas originales y poco convencionales. Entre las microcervecerías más conocidas y premiadas están, por ejemplo, Matuška, Zíchovec o Clock. La cerveza checa forma parte de la vida social y es indisociable de la cocina y las tradiciones checas.
En las tiendas, la cerveza se vende tradicionalmente en botella de vidrio y en lata. También la hay, eso sí, en envase de plástico.


Precio de Matuška Apollo Galaxy Pale Ale 13° (0,75 l, vidrio): 160 CZK (6,40 EUR)
Precio de Zíchovec Juicy Lucy 15° (0,5 l, lata): 135 CZK (5,40 EUR)
Precio de Pilsner Urquell 12° (0,5 l, vidrio): 32 CZK (1,28 EUR)
El vino moravo
Las regiones vinícolas de la República Checa son, en superficie, incomparablemente más pequeñas que las famosas zonas de vino de Francia, Italia o España, y aun así aquí se hacen vinos que ganan premios con regularidad en concursos internacionales de prestigio. La región vinícola de Moravia se divide en cuatro subregiones: Mikulovská, Velkopavlovická, Slovácká y Znojemská, cada una con sus propias condiciones y su estilo de vino.
La variedad emblemática del país es el riesling itálico. Junto a él, en Moravia se cultiva una amplia gama de variedades blancas y tintas: grüner veltliner, pinot gris, sauvignon, gewürztraminer, blaufränkisch o portugieser. También es muy popular la pálava, una variedad afrutada y dulce.
Entre las bodegas moravas más conocidas, que se llevan premios año tras año en concursos nacionales e internacionales, están Bodega Sonberk, Bodega Josef Valihrach, Bodega Volařík, Bodega Mikrosvín Mikulov o Bodega Spielberg. Invierten en tecnología moderna y en un trato respetuoso con el viñedo, y marcan el rumbo en calidad e innovación dentro del mercado del vino moravo.

Precio de una botella de vino moravo (0,75 l) comprada directamente en la bodega: desde 200 CZK (8 EUR)
El licor de hierbas Becherovka
Becherovka es el licor de hierbas tradicional checo, originario de Karlovy Vary. Su historia se remonta a 1807, cuando empezó a elaborarlo el farmacéutico Josef Vitus Becher. La bebida se hizo popular enseguida, y no solo en la República Checa, sino también fuera de ella. La receta secreta de Becherovka la conocen apenas unas pocas personas y se guarda con celo.
El licor se hace con alcohol de calidad, agua de los manantiales de Karlovy Vary, azúcar natural y una mezcla de varias decenas de hierbas y especias. La composición exacta de la mezcla no es pública, pero entre los ingredientes que se mencionan habitualmente están la canela, el clavo y el anís.
Becherovka se toma como aperitivo o como digestivo, normalmente bien fría. En la República Checa es una base muy popular del combinado llamado "Beton" (Becherovka con tónica). Antiguamente se tenía por un licor estomacal con efectos beneficiosos para la digestión. La bebida se considera parte del patrimonio cultural nacional checo.

Precio de una botella de Becherovka (0,7 l): 290 CZK (11,60 EUR)
El slivovice
El slivovice, el aguardiente moravo de ciruela, es un destilado de fruta tradicional de la región de Moravia. El ingrediente principal son las ciruelas maduras, que pasan por una fermentación y una destilación posterior. En Moravia se cultivan ciruelas desde hace siglos y su selección, su punto de madurez y su calidad determinan por completo el sabor final del destilado. El slivovice moravo típico tiene un sabor limpio, muy afrutado, y el aroma característico de la ciruela.
Se sirve en ocasiones señaladas: bodas, funerales o para dar la bienvenida a los invitados. También se recurre a él cuando alguien se resfría o tiene molestias de estómago. Para beberlo se usan unos vasos pequeños, los llamados "štamprle", que realzan la cata.
Otra razón de su popularidad es que se puede destilar legalmente en casa. Por todo el país hay muchas destilerías públicas de fruta donde la gente puede destilar su propio slivovice con la fruta que lleva. Es una forma de elaboración muy extendida y una tradición de muchos años. El slivovice casero se considera a menudo un tesoro familiar. En nuestra familia también lo destilamos.
El casero no lo vas a encontrar en las tiendas, pero no te equivocarás si compras el de las destilerías Žufánek, Veselý grunt y muchas otras. El de la destilería Rudolf Jelínek se consigue con muchísima facilidad.

Precio de una botella de slivovice Žufánek 50 % (0,5 l): 790 CZK (31,60 EUR)
Precio de una botella de slivovice Veselý grunt 48 % (0,5 l): 530 CZK (21,20 EUR)
Precio de una botella de slivovice R. Jelínek 45 % (0,5 l): 420 CZK (16,80 EUR)
Las obleas de balneario
Las obleas de balneario son un dulce tradicional originario de las ciudades balneario checas. Las menciones más antiguas de su elaboración vienen de Karlovy Vary, donde empezaron a hornearse en el siglo XIX. Después la producción se extendió a otros balnearios importantes, como Mariánské Lázně y Františkovy Lázně. Cada ciudad balneario tiene su propio tipo de oblea.
Las obleas típicas se hacen con harina de trigo, azúcar, leche, mantequilla y una mezcla de especias. Como relleno tradicional se usan nueces, canela, cacao o vainilla. Se hornean en moldes de hierro especiales que dejan en la superficie un relieve característico. El resultado son unas láminas finas, crujientes y muy aromáticas.
En la República Checa, las obleas de balneario se asocian a las visitas a los balnearios y son uno de los souvenirs más típicos. Cuando visitas Karlovy Vary, se da por hecho que las probarás acompañadas de Becherovka. Se comen a menudo durante los paseos por la columnata y forman parte del ambiente y de la vida social de las ciudades balneario.

Precio de un paquete de obleas de balneario: 100 CZK (4 EUR)
Los Olomoucké tvarůžky
Los Olomoucké tvarůžky son un queso tradicional checo de la región de Haná, en concreto de la localidad de Loštice, cerca de Olomouc. Su historia se remonta como mínimo al siglo XVI. Los tvarůžky son únicos por su aroma intensísimo, su color amarillo y su textura blanda característica. Se elaboran exclusivamente con requesón desnatado, sin añadirles grasa ni colorantes. El producto final destaca por un sabor y un aroma propios, característicos de este queso.
El queso madura varias semanas en condiciones controladas y es ahí donde gana su sabor y su olor típicos. Los tvarůžky se sirven a menudo con pan y cebolla. También son muy populares en patés para untar y en distintas especialidades de restaurante.
Desde 2010, los Olomoucké tvarůžky tienen la Indicación Geográfica Protegida (IGP) de la Unión Europea, que garantiza su origen y su método de elaboración tradicional. Así el producto queda protegido frente a las imitaciones en toda la UE.
Yo me llevo a menudo los tvarůžky a Francia, un país famoso por su tradición quesera. Allí también triunfan gracias a su sabor tan potente.

Precio de un paquete de Olomoucké tvarůžky (125 g): 50 CZK (2 EUR)
El pan de especias de Pardubice
El pan de especias de Pardubice es un dulce tradicional de esta ciudad de Bohemia Oriental. Su elaboración en Pardubice se remonta al siglo XVI y por eso la ciudad se ha convertido en sinónimo de pan de especias de calidad en la República Checa. Es famoso por su sabor intenso, su aroma especiado y su preciosa decoración. Antiguamente era carísimo.
Las especias que suele llevar son canela, clavo, anís, pimienta de Jamaica, jengibre y cardamomo. La variante blanda se rellena a menudo con dulce de ciruela o mermelada; la dura se decora con glaseado de azúcar. En muchas casas checas se hornea pan de especias propio, sobre todo en Navidad. En las fiestas de pueblo tradicionales se venden corazones de pan de especias decorados con glaseado de colores y, muchas veces, con mensajes o dedicatorias.


Precio del pan de especias de Pardubice: según el tamaño y el fabricante
Los barquillos de Hořice
Los barquillos de Hořice son un producto de pastelería tradicional de la ciudad de Hořice, en la región de Hradec Králové. Su historia arranca en la primera mitad del siglo XIX, cuando empezaron a elaborarse siguiendo una receta única que sigue siendo motivo de orgullo local. Los barquillos de Hořice son famosos por su delicadeza, su sabor suave y su forma característica.
La masa se hornea en láminas finas que, nada más salir del horno, se enrollan a mano hasta darles forma de barquillo. Cuando se enfrían, se rellenan con cremas suaves. La elaboración de los barquillos de Hořice está protegida por una Indicación Geográfica Protegida de la Unión Europea.

Precio de un paquete de barquillos de Hořice (35 g): 15 CZK (0,60 EUR)
Kofola
Kofola es un refresco tradicional checoslovaco que nació en la antigua Checoslovaquia. La producción empezó en 1960 en Opava, en la empresa Galena, que desarrolló el jarabe original KOFO como alternativa a los refrescos de cola occidentales.
La razón principal de su creación fue sustituir las marcas americanas tipo Coca-Cola y Pepsi, que no llegaban al bloque socialista de entonces. La bebida se extendió rápido por toda Checoslovaquia y se ganó una base de fieles muy sólida.
En la República Checa, Kofola lleva décadas siendo muy popular. Se envasa de muchas maneras, desde botellas de plástico de dos litros hasta latas pequeñas. En los últimos años la gama se ha ampliado con distintos sabores y también hay Kofola sin azúcar. En los restaurantes puedes encontrarla incluso de barril.

Precio de Kofola (2 l, plástico): 27 CZK (1,10 EUR)
Precio de Kofola (330 ml, lata): 16 CZK (0,60 EUR)
Las infusiones de hierbas checas
Las infusiones de hierbas tienen en el país una historia larga y rica que se remonta a la Edad Media. La herboristería fue una de las grandes tradiciones de la vida rural: el conocimiento de las plantas medicinales y de sus usos pasaba de generación en generación, entre mujeres y hombres, tanto en los pueblos como en las ciudades. Los jardines de los monasterios y los bancales de hierbas de las casas formaban parte del paisaje checo, y recoger y secar hierbas era parte habitual de la vida de casi todas las familias.
Entre las hierbas que se usan en la República Checa para preparar infusiones están la manzanilla, la menta, la melisa, el hipérico, la ortiga o la salvia. Se toman solas o en mezclas de todo tipo. Las infusiones de hierbas forman parte del día a día checo y algunas familias del campo siguen cultivando y secando sus propias hierbas en casa (mi madre, por ejemplo).


Precio de una caja de infusión de melisa Leros (20 bolsitas): 25 CZK (1 EUR)
Las orejas de Štramberk
Las orejas de Štramberk son unas galletas checas tradicionales, crujientes y aromáticas, con un sabor marcado a miel y especias, que vienen de la ciudad de Štramberk, en las estribaciones de los Beskides de Moravia-Silesia. La historia de este dulce tan singular se remonta al siglo XIII.
Cuenta la leyenda que su forma recuerda a una oreja humana. Cuenta la tradición que, tras vencer una batalla contra los tártaros, los habitantes de Štramberk encontraron sacos llenos de orejas humanas que los tártaros cortaban a sus víctimas como prueba de sus hazañas. El dulce se empezó a preparar en recuerdo de aquella victoria.
La elaboración de las orejas de Štramberk está protegida por la Indicación Geográfica Protegida de la Unión Europea. Las orejas de Štramberk auténticas solo se pueden hacer en Štramberk y sus alrededores, siguiendo una receta y unos procesos definidos con exactitud.

Precio de un paquete de orejas de Štramberk: de 50 a 100 CZK (2-4 EUR), según el fabricante
Los pepinillos de Znojmo
Los pepinillos de Znojmo son de los encurtidos más conocidos y más tradicionales de la República Checa. Su origen está muy ligado a la ciudad de Znojmo y sus alrededores, en el sur de Moravia, donde el cultivo y la transformación del pepino despegaron ya en el siglo XIX. La comarca de Znojmo, con un clima favorable y una tierra fértil, lleva mucho tiempo considerándose el centro del pepino checo, y de ahí el término "pepinillos de Znojmo" se extendió por el resto del país y más allá de sus fronteras.
Encurtir pepinos sigue siendo en la República Checa una tradición viva y muy extendida. Muchas familias preparan cada año sus propios pepinillos con recetas de salmuera de la casa, la nuestra incluida. Los pepinillos encurtidos se valoran en la cocina checa como acompañamiento de los platos de carne.

Precio de un tarro de pepinillos Znojmia de 7-9 cm (680 g): 50 CZK (2 EUR)
El dulce de ciruela
El dulce de ciruela es una de las conservas de fruta más tradicionales de la cocina checa. Se elabora sobre todo en las zonas donde abundan los ciruelos, como Moravia o Bohemia Oriental. Fue durante mucho tiempo parte habitual de la despensa de invierno en las tierras checas y hoy sigue siendo un relleno muy popular para bollos y pasteles. Las recetas se heredan en las familias de generación en generación.
Para hacerlo solo se usan ciruelas maduras y deshuesadas. La fruta se cuece despacio, a veces durante varias horas, hasta que se evapora el agua y queda una pasta espesa, oscura y brillante. Normalmente no se le añade azúcar, o solo un poco según lo dulce que esté la fruta. La textura es densísima: el dulce mantiene la forma y no se escurre, a diferencia de la mermelada o la confitura, que son más líquidas y llevan más azúcar y más gelificantes.

Precio de un tarro de dulce de ciruela Veselý grunt (190 g): 85 CZK (3,40 EUR)
Las mermeladas de fruta
La historia de las mermeladas en las tierras checas está ligada a los muchos frutales del campo y al deseo de guardar la cosecha para el invierno. Las mermeladas checas se hacen sobre todo con fruta local y en muchas familias siguen siendo parte de la economía doméstica. Las caseras se cuecen sobre todo en verano y en otoño, cuando hay más fruta y de mejor calidad.
Las mermeladas checas más frecuentes son las de fresa, albaricoque, cereza, frambuesa, ciruela y arándano. En algunas regiones se usan frutas concretas según las condiciones del lugar: en el sur de Moravia abundan los albaricoques y los melocotones, mientras que en las zonas de montaña se recurre a los arándanos, las moras y las grosellas. En Polabí y en Moravia Central es habitual cocer mermelada de manzana y de pera. Las diferencias regionales vienen de la tradición y de lo que hay plantado en los huertos y jardines de cada zona.
La tradición de hacer mermelada en casa sigue muy viva en la República Checa. Muchas familias guardan y transmiten sus recetas de generación en generación. La mía también sigue haciendo mermelada casera de fresa, manzana y frambuesa.


Precio de un tarro de dulce de guinda Veselý grunt (190 g): 85 CZK (3,40 EUR)
Las compotas de fruta
Las compotas de fruta son una de las formas tradicionales de conservar la fruta en la cocina checa. En la República Checa, envasar fruta en compota sigue siendo una práctica doméstica habitual. Muchas familias preparan cada año las suyas con recetas de la casa y usan fruta de su propio jardín o comprada a productores locales. Las compotas checas típicas se hacen con fresas, albaricoques, cerezas, manzanas, melocotones, ciruelas y peras. También gustan mucho las combinaciones de varias frutas en un mismo tarro.
Yo te recomiendo llevarte ciruelas checas en compota: en un pastel combinan de maravilla con la amapola checa.

Precio de un tarro de compota de ciruela (680 g): 50 CZK (2 EUR)
Las semillas de amapola checas
La amapola es uno de los cultivos tradicionales de la República Checa. El país es uno de los mayores productores del mundo de semilla de amapola alimentaria. Se cultiva sobre todo en Polabí, en Haná y en algunas zonas del centro y del norte de Bohemia. El clima y el suelo favorables dan aquí una semilla con mucho aceite y un sabor delicado.
En la cultura checa, la amapola lleva asociadas muchas costumbres y tradiciones. Antiguamente era símbolo de abundancia, de fertilidad y de protección contra el mal. Se echaba a los koláče de boda, al pan dulce trenzado de Navidad y a otros platos festivos. En muchas familias se dice que la amapola en la mesa trae suerte y prosperidad.
Lo singular es que en la República Checa la amapola se usa sin problema en postres y platos dulces. En la mayoría de los demás países su uso alimentario es limitado, muchas veces por la legislación y por el miedo al contenido de alcaloides. La amapola checa, en cambio, está controlada al detalle y su consumo es seguro.

Precio de un paquete de amapola checa (200 g): 40 CZK (1,60 EUR)
El agua mineral Vincentka
El agua mineral Vincentka viene de la ciudad balneario de Luhačovice, en la región de Zlín, donde brota de manantiales profundos. Las primeras menciones del manantial Vincentka son del siglo XVII y su aprovechamiento sistemático empezó en el XVIII. Vincentka está muy ligada a la tradición termal de Luhačovice y es una de las aguas minerales más conocidas del país y de aprovechamiento más antiguo.
Lo que la hace única es su composición. Es un agua natural, fuertemente mineralizada, con mucho sodio, cloruros, bicarbonatos y otros minerales. Por eso tiene ese sabor salado tan característico y se usa no solo para beber, sino también para inhalaciones, gargarismos y otros tratamientos termales. Se embotella directamente en el manantial, sin ningún tipo de tratamiento.

Precio de una botella de agua mineral Vincentka (0,7 l): 55 CZK (2,20 EUR)
El café de los tostadores checos
Aunque en la República Checa no se cultiva café, aquí han surgido muchos tostadores que trabajan con café de especialidad de todo el mundo. Cuidan la calidad del grano, el tueste y la frescura del producto final. Entre los tostadores checos más conocidos están Doubleshot, Dos Mundos, Father's Coffee, Rebelbean o Nordbeans. Mi favorito es Aromaniac. Ofrecen tanto cafés de origen único como mezclas propias y muchas veces trabajan directamente con los caficultores en el extranjero.
En muchas ciudades hay cafeterías vinculadas directamente a los tostadores.

Precio de un paquete de café Aromaniac Brasil Santos tostado en la República Checa (250 g, en grano): 190 CZK (7,60 EUR)
Precio de un paquete de café Aromaniac Velatto Espresso Intenso tostado en la República Checa (1 kg, en grano): 390 CZK (15,60 EUR)
¿Qué souvenirs gastronómicos checos les recomendarías a tus invitados extranjeros?