Rumman hamudh: la granada agria con sal
El rumman hamudh es una delicia poco habitual para los europeos, muy extendida en Oriente Medio, sobre todo en Irak e Irán, donde goza de una popularidad enorme. El nombre significa literalmente "granada agria"; se trata de jugosos granos de granada cubiertos de sal.
De esa combinación sale un sabor curioso: uno no sabe si está ante un postre dulce o ante un aperitivo salado.

La granada (Punica granatum) procede de la zona que hoy ocupan Irán y el norte de la India, y desde allí se extendió por todo el Mediterráneo. Comerla con sal, al estilo del rumman hamudh, tiene raíces hondas en la cultura persa y mesopotámica. Mientras que en Europa vemos la granada como una fruta exótica para ensaladas dulces o postres, en países como Irak e Irán su papel es mucho más amplio. Los mercados de allí distinguen con toda claridad entre variedades dulces, agridulces y decididamente ácidas.
Los europeos estamos acostumbrados a las granadas que llegan al supermercado, recogidas muchas veces antes de tiempo, sosas y solo ligeramente dulces. La variedad local que llaman "agria" contiene, paradójicamente, más azúcar que la granada "dulce" que encuentras en cualquier tienda europea. Por eso el sabor final resulta tan intenso.
A un europeo desprevenido (yo el primero), esa sensación salada, ácida y dulce a la vez le echa por tierra todo lo que daba por sabido sobre comer granada.

La granada tiene en la región una carga simbólica fuerte: representa la vida, la fertilidad y la prosperidad. En Irán, comer granada (a menudo justamente con sal y con la especia golpar) es el momento central de la fiesta del solsticio de invierno, la noche más larga del año. Las familias se reúnen, recitan poesía y comen la fruta roja, que simboliza el resplandor de la vida y la salida del sol tras la noche oscura.
La temporada de la granada llega a su punto álgido en otoño y en invierno, cuando los montones de granos desgranados invitan a los que pasan por los mercados a refrescarse un momento.

Me alegro de haber podido probar la granada también en versión salada. Una ración en la plaza bulliciosa que hay bajo la ciudadela de Erbil me costó 1.000 IQD (0,60 EUR). ¿Y tú, la probarías?
¡Que aproveche!