Samoon: el pan nacional de Irak
Samoon (صمون) es el pan nacional de Irak. Se reconoce por su forma inconfundible, que recuerda a un rombo o a una barquita. El samoon es crujiente por fuera y tierno y esponjoso por dentro. En la cocina iraquí ocupa un lugar insustituible. También se encuentra en los países vecinos del Levante y del golfo Pérsico, donde hay comunidades iraquíes.

El origen del samoon se remonta a la antigua Mesopotamia, considerada la cuna de la civilización y el lugar donde nacieron la agricultura y el cultivo de los cereales. Cocer pan en hornos de barro es aquí una tradición milenaria.
La receta básica del samoon es sencilla, pero exige oficio y una buena fermentación. La masa lleva harina de trigo, agua, sal y levadura. Cuando ha fermentado, se divide en porciones que los panaderos moldean a mano hasta darles esa forma característica de rombo con las puntas afiladas.
La forma del samoon no es solo cuestión de estética. Las puntas estrechas, que recuerdan a la proa de una barca, quedan más crujientes; el centro, más ancho, queda tierno y esponjoso. Es una forma ideal para mojar en salsas o para rellenar.

En la cultura iraquí el pan se considera un regalo de Dios (ni'mat Allah) y se trata con mucho respeto. El samoon nunca acaba en la basura. Si sobra, se suele secar para usarlo en otros platos o se les da de comer a los animales.
La forma más conocida y más popular de comer este pan es como base de los bocadillos iraquíes, y así es como yo siempre lo he comido. El pan recién hecho se abre a lo largo y se rellena con los ingredientes más variados (lo más habitual, carne o falafel). Se completa con verduras encurtidas, rodajas de tomate, cebolla y una salsa de mango muy particular llamada amba.
¡Que aproveche!