Bistró vietnamita Nhà hai hành (La casa de las dos cebollas), Praga
El bistró Nhà hai hành (que se traduce como "La casa de las dos cebollas") en el Smíchov praguense es para mí, sin exagerar, un tesoro gastronómico vietnamita (de momento) algo escondido. El bistró se define a sí mismo como "punk" y a eso responden tanto la decoración como las mesas cubiertas de folletos publicitarios. Pero detrás de ese aire gamberro hay muchísima experiencia del chef Tomáš Cibulka y de su mujer vietnamita, Phương Anh Trần. Tomáš Cibulka trabajó seis años en el restaurante La Degustation Bohême Bourgeoise (que tiene una estrella Michelin); allí, de hecho, conoció a su mujer. Después se fueron juntos una temporada a Vietnam y la cocina de allí se les metió dentro para siempre.
Nhà hai hành se centra en la cocina vietnamita casera, en los platos que los propios vietnamitas se preparan en casa. Recetas sencillas, pero de sabor excelente. En el bistró ofrecen la forma familiar de comer llamada "mâm", que consiste en compartir los platos entre los comensales de una misma mesa. La comida, con distintos acompañamientos, hierbas, salsas o verduras, se sirve en un montón de cuencos pequeños y cada comensal se pone en el suyo lo que le apetece en ese momento. Esta manera de comer es tremendamente divertida: en la mesa pasa algo todo el rato y la comida se convierte en una experiencia compartida.

La última vez fui al bistró Nhà hai hành con tres buenos amigos a por un hot pot centrado en pescado y marisco. El hot pot (u olla caliente) es una forma asiática de preparar la comida en la que la sopa se cuece directamente en la mesa. La olla puede estar dividida en dos partes: en nuestro caso, en una mitad había una sopa picante y en la otra, su versión suave. En la sopa hirviendo se van metiendo los ingredientes que a uno le apetecen en ese momento. En unos minutos están hechos y se sacan fácilmente del caldo con un cucharón.

Elegimos la variante especial del hot pot centrada en pescado y marisco. Así que nos trajeron un montón de cuencos de colores con trozos de pescado, calamar cortado, tofu de pescado, bolitas rellenas de gambas, gambas, palitos de cangrejo, setas, varios tipos más de bolitas de pescado y de gambas, láminas finas de ternera, almejas, hinojo cortado, ensalada de perilla y flor de plátano, y tampoco faltaron los fideos instantáneos secos.

Prácticamente todos los ingredientes te los dan crudos y te los cueces tú mismo en el caldo. Las láminas finas de ternera están listas en unos segundos; otros ingredientes necesitan unos pocos minutos. Además, te ponen varias salsas para darle el punto final a lo que ya está hecho. Y el caldo va ganando sabor según se van cociendo los ingredientes. Si al terminar todavía te queda algo de sitio, puedes tomarte la sopa con los fideos instantáneos: justo entonces es cuando tiene más sabor.

Para beber puedes pedir, por ejemplo, la cerveza de Saigón en botella, la Bia Saigon: el tercio pequeño salió por 55 CZK (2,20 EUR). Probamos también un termo grande de té de alcachofa (trà atiso), poco habitual por aquí por 50 CZK (2 EUR). A mí me gustó mucho, pero para mis compañeros de mesa era un sabor demasiado raro. También probamos unas limonadas estupendas de "fruta fea" (nước sấu), de lichi (nước vải) y de mango (nước xoài). Cada vaso de limonada salió por 45 CZK (1,80 EUR).

En las fotos el interior puede parecer muy poco convencional: las paredes están cubiertas de números de teléfono y del techo cuelgan marañas de cables eléctricos. Dentro, sin embargo, se respira un ambiente muy agradable y todo encaja a la perfección. El personal es increíblemente amable y atento. Te explican encantados los platos que no conoces y con cada ingrediente te dicen cuánto conviene cocerlo en el hot pot.
El hot pot hay que pedirlo con al menos 48 horas de antelación; la variante de pescado salió por 590 CZK (23,60 EUR) por persona y la básica, por 390 CZK (15,60 EUR). Por supuesto, también puedes elegir entre los platos de la carta habitual. Teniendo en cuenta lo que te dan por ese dinero, me parece una relación calidad-precio increíble.
Si quieres vivir una forma de comer poco habitual, pero muy agradable, y disfrutar de auténtica comida vietnamita casera, pásate sin falta por Nhà hai hành. El sábado por la noche que fuimos, el restaurante estaba hasta la bandera, así que reservar es más que recomendable.
¡Que aproveche!
El duelo de restaurantes de Pohlreich
Nhà hai hành participa en El duelo de restaurantes de Pohlreich, un programa de televisión con un reparto excepcional. Visité el restaurante unas tres semanas antes de que se emitiera el quinto episodio, en el que se enfrentó al restaurante vietnamita Dian.
Nhà hai hành