Restaurante Mlýnec, Praga: brunch de fin de semana
No había pasado ni un mes desde nuestra última visita y ya volvíamos al Restaurante Mlýnec, esta vez a por el brunch de fin de semana. En el Mlýnec lo sirven todos los sábados y domingos y es una de las citas favoritas de los clientes: se llena hasta la última mesa muy a menudo.
El brunch trae siempre tres entrantes, tres platos principales y dos postres. El menú del brunch se publica siempre con una semana de antelación. Cada plato llega para compartir entre todos los de la mesa, cada uno se sirve su ración en su propio plato y las raciones son más que generosas. La comida se acompaña de barra libre de vino blanco y tinto, prosecco, cerveza y refrescos seleccionados.

Nada más sentarnos, en la mesa aterrizan una copa de prosecco de bienvenida y pan aún caliente con queso crema de brócoli. Éramos tres, así que cada uno tenía su ración lista en el plato.

De entrante nos sirvieron un kyselo de setas realmente estupendo, con shimeji y cebolleta. El kyselo es una de las sopas checas más tradicionales. La croqueta de pollo venía acompañada de una remoulade de apionabo con nueces.

Otro de los entrantes fue una ensalada de marisco, hinojo, apio en rama y lechuga little gem. A petición nuestra, en una de las raciones prescindieron de las gambas por una alergia.

El carbonero con risotto de guisantes y salsa bearnesa fue el primero de los platos principales. El risotto lo bordan en el Mlýnec. El pescado estaba en su punto y la salsa bearnesa le iba de maravilla.

El siguiente de los principales traía un steak de ternera a la parrilla, confit de pavo con salsa de coñac y, de guarnición, una croqueta de patata con mozzarella y panceta. En un cuenco había remolacha con polenta, maíz y cacahuetes.

De postre llegaron un crème caramel con crumble de tomillo y un cupcake de fresa con menta.
El brunch de fin de semana se sirve en el Mlýnec todos los sábados y domingos de 11:30 a 15:00 y sale por 1.190 CZK (48 EUR). Si a la comida le sumo la barra libre de buenos vinos italianos, cerveza y refrescos seleccionados, las increíbles vistas al puente de Carlos y, por si fuera poco, un servicio agradabilísimo y absolutamente profesional, el conjunto me parece una oferta estupenda. Si todavía no has ido al brunch de fin de semana del Mlýnec, acércate, que no te vas a arrepentir.
Y a lo mejor hasta acabas "cerrando" el restaurante, como nos pasó a nosotros ... 😇
Restaurace Mlýnec