Mercados y plazas de abastos | página 3 de 3
Mercado de la Vucciria: donde Palermo trasnocha
La Vucciria no es el mercado más antiguo ni el más grande de Palermo, pero sí el único que ha llegado al refranero y a una galería de arte. De día, callejuelas adormecidas con cuatro puestos y las losas siempre mojadas; al caer la noche, parrilla, humo, música y gente a raudales. Por qué el dicho asegura que las losas del mercado no se secan nunca, qué pinta ahí Renato Guttuso y por qué a mí me gusta más Ballarò.
Los mercados de productores de Varna: el mercado central al que llaman Kolhozen pazar
El mercado central de Varna, al que los de allí llaman Kolhozen pazar, es el mayor de la ciudad: pasajes cubiertos con fruta, verdura y hierbas, un mercado de pescado dentro y panaderías y tiendas de queso sirene por el perímetro. Además, tres nombres para un mismo mercado, cartelitos que presumen de tomate rosa, el horario y el motivo por el que conviene llevar efectivo en el bolsillo.
El Mercado Azul de Varna: el mercado del reloj y el pasaje de las abuelas
El Mercado Azul de Varna es un mercado municipal pequeño en el centro de la ciudad, junto a la catedral y el reloj urbano. Oficialmente se llama Chasovnika y el apodo le viene de las mesas azules de la última modernización; además de la fruta y la verdura de las mesas, vive sobre todo de la acera de alrededor, donde las abuelas venden huevos, hierbas, nueces y hinap, la fruta a la que los extranjeros llaman dátiles chinos.
Mercado de pescado de Varna: rodaballo, bonito y jurel griego bajo un mismo techo
El mercado de pescado de Varna es el único de la ciudad: una nave escondida en un extremo de los mercados de agricultores del centro. Sobre el hielo reposan el bonito y el rodaballo del mar Negro junto al jurel traído de Grecia y a los peces de río del interior. Quien sepa cuándo pasa el bonito y cuándo está vedado el rodaballo sabrá leer en los cartelitos qué está fresco - y por qué la Bulgaria costera come tan poco pescado.
El Gran Bazar: el mayor mercado de Estambul
El Gran Bazar (Kapalıçarşı) es uno de los mercados cubiertos más antiguos y más grandes del mundo. Su historia se remonta a 1455 y hoy es una fascinante ciudad dentro de la ciudad. En sus callejones más apartados siguen funcionando casas de comidas tradicionales, las llamadas esnaf lokantası. Estos locales dan de comer de verdad a los comerciantes y artesanos del barrio. El ambiente lo completan los chicos del té, que reparten cientos de vasitos de té bien cargado. El Gran Bazar es un lugar donde la historia se mezcla con el ajetreo diario del comercio.
El Bazar Egipcio, Estambul
El Bazar Egipcio es un mercado histórico en el centro de Estambul, en Turquía. Es famoso por la venta de especias y dulces. Es el segundo mercado más conocido de la ciudad y un destino turístico muy popular. Este importante monumento del siglo XVII se encuentra en el barrio de Eminönü, muy cerca del puente de Gálata.
Mercado Alexandru cel Bun, Iasi: el mercado de los vecinos
El Mercado Alexandru cel Bun es el mayor mercado de Iasi: una hectárea de puestos en un barrio residencial donde compran los vecinos, no los turistas. Allí vi por primera vez coles enteras fermentadas para las sarmale, barriles de pepinos en salmuera, rábano picante vendido por kilos y nueces recién peladas. El nombre del mercado remite a un documento de 1408, la mención más antigua de Iasi.
Les Halles de Clisson: el mercado de madera del siglo XIV
El mercado cubierto Les Halles, en la localidad francesa de Clisson, está en pie desde finales del siglo XIV y bajo su armadura de madera hay mercado sin interrupción desde hace más de seiscientos años. Sobrevivió incluso a la guerra de Vendée, que arrasó el resto de la ciudad. El ambiente se disfruta mejor a primera hora de la mañana, cuando la nave está todavía casi vacía y el mercado apenas arranca bajo las vigas medievales.
Saint-Aubin: el mercado dominical de Toulouse
El mejor consejo para comer en Toulouse nos llegó con una cerveza: el camarero nos mandó al mercado dominical de Saint-Aubin. Una vez por semana, alrededor de la iglesia se juntan los quesos de los Pirineos, la olla del aligot y las hogazas de pain d'épices al peso, y con ellos un rastro y unos músicos. Me llevé un pan con piel de naranja y probé el aligot.